jueves, 29 de octubre de 2015



El diálogo es el camino para entenderse y para llegar a acuerdos. Pero el diálogo impone sus condiciones. No se puede dialogar de cualquier manera.

Se necesita tres condiciones fundamentales: a) sinceridad; b) apertura;  comprensión. Digamos que esa es la sustancia o la masa, que debe ser fermentada con la palabra, la escucha y el silencio.

Porque dialogar es también permanecer en silencio. En atenta y serena reflexión y escucha de quien nos puede iluminar de Verdad: El Espíritu Santo. Porque sin Él no encontraremos la única y verdadera, valga la redundancia, Verdad.

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