miércoles, 14 de octubre de 2015




Ser humilde significa no alardear de tus buenas cualidades, de tus talentos y logros y de tu capacidad de superar a otros. Ser humilde es estar a la altura de los que son más pequeños que tú o no llegan a tener tus talentos.

Eso exige abajamiento y grandes dosis de humildad, pero también mucha oración. Porque sólo abajándote como Xto. Jesús, puedes llegar a saber mantener tu humildad y no despreciar a los otros.

Y, sobre todo, a aceptar la Palabra del Señor en atenta escucha. Porque sólo en Él serás capaz de hacerte pequeño y dejar que el verdadero amor eche raíces en tu corazón.

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