sábado, 26 de diciembre de 2015




Amar es la solución a todos los problemas, pero el amor no es cosa de uno, sino de todos. Por eso dice el Señor: Ámense los unos a los otros. Y ello supone un mutuo esfuerzo entre todos. Porque el amor, si viene de un lado sólo no da el fruto de la paz. Necesita la dos corriente, para que se establezca la justicia y la igualdad.

Y ese es el mensaje que trae la Navidad, “paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Y son hombre de buena voluntad aquellos que se revisten de amor. Del verdadero amor que nace en el pesebre de Belén.

Por tanto, cada vez que se enciende en tu corazón una luz de Navidad, estás celebrando la verdadera Navidad en tu vida. Porque Navidad es dejar el espacio de tu corazón para que nazca el Niño Dios.

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