viernes, 8 de enero de 2016



¿Cómo es posible, con cinco panes y dos peces, dar de comer a una multitud de gente? No es posible, y sólo un milagro lo hará posible. Eso es lo que hace Jesús, un milagro, para los que lo ven puedan creer. Ahora el gran misterio es que muchos que vieron, no creyeron.

Querer encontrar explicaciones a los actos del Señor es como pedir peras al olmo. No estamos en disposición ni a la altura de poder entenderlo. Jesús hace el milagro para demostrarnos el poder de Dios y que creamos en Él.

También nos descubre su amor al mostrarnos su interés y compasión por nuestras necesidades y problemas, y al demostrar que quiere ayudarnos y solucionar nuestros problemas. Nos viene a decir que está empeñado en salvarnos, y que se ofrece a ello. Dependerá de nosotros.

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