jueves, 18 de febrero de 2016



Quién no insiste y no se esfuerza no consigue nada. Los logros son productos del esfuerzo y del trabajo, pero en ello tiene mucha culpa la constancia y perseverancia. Ser tenaz permite, al final, salirse con la suya.

Desde esa perspectiva, Jesús nos invita a rezar, a pedir y a insistir una y otra vez. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y a que llama, se le abre.

Y lo comprobamos y experimentamos en nuestra vida cuando nos empeñamos en conseguir algo que está a nuestro alcance. De la misma manera, Jesús nos propone empeñarnos en ser santos como su Padre es Santo, porque a esa santidad estamos llamados.

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