martes, 5 de abril de 2016



A veces, sucede que puede ocurrir que buscando una cosa encuentres otra. O que creyendo encontrar esto, descubras lo otro. Los caminos del Señor son inescrutables e inesperado, pues el Espíritu sopla donde quiere.

Así sucedió con Nicodemo que, buscando al Señor, se sorprendió del camino que Jesús le señaló: Hay que nacer de nuevo. Había entendido volver a nacer del vientre de su madre, pero Jesús le hablaba del fuego y del Espíritu Santo.

Evidentemente, hay que nacer del Espíritu de Dios para transformar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne capaz de amar a los demás como Dios nos ama. Y para ello necesito la Fuerza del Espíritu Santo.

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