lunes, 22 de agosto de 2016



La relación puede ser la causa y la razón de tu camino. Una buena relación derivará a que tomes un buen camino, y lo contrario, puede desviarte por mal camino. Ser buen o mal camino será algo muy importante y tendrá graves y fatales consecuencias en tu vida.

Pero también para aquellos que son protagonistas en desviar a otros por mal camino. El Evangelio de hoy lo deja muy claro: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! 

Esa expresión ¡ay de vosotros! Encierra grave peligro, porque suena como amenaza y condenación a todos aquellos que se erigen en obstáculos y muralla para que otros no puedan entrar en el Reino de los Cielos. Y es que si la vida miente con apariencias y falsedades, su ejemplo puede ser la causa que lleve a otros también a mentir.

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