sábado, 18 de marzo de 2017

Tiene mucho sentido común manifestar que sólo los enfermos necesitan médico. Y, de la misma forma, sólo los pecadores necesitan ser perdonados. No sería lógico que alguien que se considere limpio busque ser perdonado. Por lo tanto, quien ha venido a perdonar necesitará a quienes necesiten perdón.

No saben lo que dicen aquellos que confiesan: «Este acoge a los pecadores y come con ellos».  Y es que no puede ser de otra manera. ¿Cómo va a perdonar a lo que consideran que no tienen nada de lo que pedir perdón? Los que así murmuran descubren su ignorancia y su necedad.

Son, quizás, los más necesitados de perdón. Están ciegos y desorientados y encarnan al hermano mayor de la parábola que Jesús les cuenta. Todos quedamos retratados en ese hermano mayor que está en la Casa, pero lejos del corazón del Padre. Se limita a obedecer y cumplir, pero con eso no basta. Falta el amor. 

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