lunes, 23 de julio de 2018

Resultado de imagen de Jn 15, 1-8
A veces nos proponemos trabajar nosotros solos. Creemos que sabemos y que haciéndolo según nuestra capacidad y fuerza terminamos antes y mejor. Y nos equivocamos, por nuestros propios medios no podemos. Necesitamos estar injertados en el Señor, porque sin Él nada podemos.

Jesús nos dice hoy que Él es la Vid, su Padre el Labrador y nosotros los sarmientos. Sin estar injertados en Él perderemos nuestra vitalidad, no daremos frutos, seremos arrancados y echados al fuego. Él es nuestro alimento y nuestra vida. De Él tomaremos nuestra savia para dar buenos y hermosos frutos.
                    
Por lo tanto, pidamos esa constancia y esa tenacidad para permanecer arraigado e injertados en Él y dar frutos. Pidamos no separarnos a pesar de las tempestades, las heladas, los vientos huracanados y todos los peligros que nos amenazan con arrancarnos de la Vid. Pidamos ser fortalecidos para permanecer en Él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.