domingo, 1 de julio de 2018

Resultado de imagen de Mc 5,21-43
El Señor nos conoce y sabe de qué pata cojeamos. El pecado ha endurecido nuestros corazones y no estamos dispuestos a creer sin ver y ganar. Por eso, se nos recuerda que tenemos que volver a ser niños, a tener un corazón de niño, confiado y abierto a creer en la Palabra de nuestro Padre Dios.
                     
Por eso, Jesús, el Hijo enviado a revelarnos esa Palabra, hace obras y milagros que buscan el darnos razones para que creamos y confiemos en su Padre. Cura enfermedades incurables en aquella época y resucita a muertos para que veamos que lo que nos enseña y dice de su Padre es Verdad.

Pero, el hombre se resiste y se encierra en sí mismo endureciendo su corazón. Jesús no quiere hacer publicidad y les insiste que no lo digan. Quiere que el hombre confíe en Él y se fíe de su Palabra. Quiere que el hombre actúe libremente y elija el camino verdadero que le conduce a la Vida Eterna. De ti, de mí y de cada uno de nosotros depende.

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