Es de sentido común que para vivir
necesitamos dinero. Pero una cosa es usarlo para cubrir nuestras necesidades, y
otra muy distinta es convertirlo en el centro de nuestra vida, perdiendo
nuestra libertad y dignidad.
A veces, Señor, quiero seguir mis ideas,
mis proyectos y no escucho lo que Tú me propones. Aligera mi vida, Señor, de
todo aquello que me molesta y me impide avanzar según tu Voluntad.
Esa es la diferencia: sentirnos libres frente al dinero o dejarnos esclavizar por él. Usemos lo que tenemos para vivir… y también, con generosidad, para aliviar la vida de quienes necesitan ayuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.