Los sufrimientos y angustias actuales no tienen la última palabra; algún
día la humanidad entera podrá reposar en Dios. Entonces nuestra felicidad será
plena.
Eso es lo que quiero y deseo, Señor, imitarte. Pero, sé que sin Ti no
podré hacerlo. Dale la vuelta a mi corazón para que, fortalecido en tu
Espíritu, pueda imitarte en cada instante de mi vida. Amén.
Entonces nuestras sociedades estarán ordenadas hacia la protección de los vulnerables, de los empobrecidos y de la naturaleza amenazada. La paz reinará y los últimos alcanzarán su descanso.
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