Jesús siempre está
cerca, buscándonos, incluso antes de que nosotros lo busquemos. Pero, frente a
Él, en nosotros a menudo, surge un lamento: «¿Por qué lo has permitido?»
Señor, hazme instrumento
de tu amor para que todos aquellos con los que me relaciono cada día descubran
tu presencia y se acerquen a Ti.
Con mucha frecuencia hacemos culpable al Señor de nuestros problemas:
decimos lo que no debemos, echamos en cara, nos quejamos y lanzamos reproches.
Señor, transforma nuestros reproches en confianza y nuestras dudas en
esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.