domingo, 7 de octubre de 2018

La familia necesita esta siempre unida, entre otras cosas porque la unidad hace la fuerza y ayuda a superar los contratiempos. Pero, fundamentalmente, porque Dios nos ha querido unidos y, por y para eso nos ha concedido el privilegio de ser sus hijos.

Y la unidad familiar se apoya en el matrimonio, matrimonio que nace en el amor de los esposos, hombre y mujer, que se comprometen a mantenerse unidos por amor en la presencia del Señor. Por eso, el matrimonio es un Sacramente donde, siendo los ministros los propios contrayente, la presencia del Señor en él fortalece por su Gracia, el vínculo de la unidad y el amor.

Somos semejantes a nuestro Creador, y si su amor es un compromiso eterno que nos perdona y nos salva por su Misericordia Infinita, también nuestro amor, semejante al de Él debe sostenerse, por su Gracia, en la perseverancia y la fidelidad hasta el final de nuestro tiempo en este mundo. Así correspondemos a su Infinito y Misericordioso Amor.

sábado, 6 de octubre de 2018

Sucede que mientras tu compromiso en y por la fe va creciendo, tu relación con Dios puede ser algo cansada, triste y no tan deseada. Supongo y he oído que a algunos santos les ha sucedido eso. Es de sentido común que la lucha contra sí mismo trae sacrificios y exigencias, y eso siempre es duro y mortifica.
               
El esfuerzo siempre exige y cuesta y, por lo tanto, no gusta mucho. Todos tenemos experiencias de esto en nuestra propia vida en los momentos del trabajo, de los estudios, de las superaciones para conseguir algo…etc. Pero, también es verdad, al final aparece el gozo, la alegría y satisfacción.

Estar con el Señor tendrá que ser algo hermoso y gozoso. Descubrir que hacemos su Voluntad nos llenará con total seguridad de paz y de gran alegría, pero saber que contamos con su Amor y tenemos un lugar en la Casa del Padre es la mayor alegría que podemos encontrar en este mundo.

viernes, 5 de octubre de 2018

Hay un refrán que dice que quien no llora no consigue lo buscado. Hay pues que llorar, es decir, pedir e insistir en pedir. Pero, también buscar y llamar. Necesitamos despertar y no quedarnos con los brazos cruzados como descubríamos ayer. Se hace necesario más que nunca pedir, llamar y buscar. Es decir moverse y activarse.

Pero, ¿dónde pedimos, a quién llamamos y buscamos? En el mundo sabemos que, aunque podemos conseguir alguna ayuda, también hay mucho peligro por la envidia, los intereses propios y egoísmos. Y, sobre todo, por el propio error y la ignorancia humana. Hay que levantar la mirada y pedir desde la fe a nuestro Padre del Cielo.

Él lo puede y sabe todo y nunca nos fallará. Nos dará lo mejor y lo que precisamente nos conviene. No lo que nosotros esperamos y quizás pedimos, sino lo que realmente es bueno para nuestra salvación. No la de este mundo, pues tarde o temprano moriremos, sino para la verdadera Salvación, la de llegar a su presencia y vivir en su Casa.

jueves, 4 de octubre de 2018

Y es que el mensaje de Jesús se fundamenta en el Amor. Él es Amor y nos salva precisamente su Misericordia amorosa. El hombre busca la salvación y liberarse de la esclavitud de la muerte. Nuestra humanidad es débil y como humana está destinada a morir. ¿Quién no quiere liberarse de la muerte?
                      
Y eso lo tenemos que proclamar los cristianos seguidores de Jesús. Nuestro bautismo nos configura sacerdotes, profetas y reyes y asistidos por el Espíritu Santo encontraremos las palabras y los medios para derramar el anuncio de la Buena Noticia de salvación en todos los hombres.

Porque, eso es lo que quieren y buscan todos los hombres, a pesar de que sus caminos, quizás por ignorancia o soberbia, sean otros. Nosotros estamos obligados por nuestra fe y nuestro compromiso de amor a insistir y a anunciarlo en Nombre de Dios.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Ese abajamiento, que ya también experimentó y vivió su Madre, humillándose ante la propuesta de Dios nos lo propone Jesús también a nosotros. Un abajamiento que rehúye la seguridad y el lugar seguro y que está disponible al envío donde el Espíritu te proponga. Porque, Jesús no tiene lugar donde reclinar su cabeza.

Posiblemente, no quieras estar donde puedes hacer mucho bien y encuentres muchas justificaciones, incluso no te faltará razón que te justifique, pero, la pregunta es, ¿es ese lugar donde el Espíritu quieres que estés? Y eso nos toca a nosotros discernir con la confianza que el Señor te alumbrará el camino y la respuesta.

Es necesario estar en esa actitud vigilante y discernir que quiere el Señor de cada uno de nosotros. Posiblemente, estás dónde estás y, quizás, has llegado siguiendo su Voluntad, pero debemos procurar nos instalarnos y asentarnos a un lugar establecido sino estar disponible para hacer la Voluntad que el Espíritu nos suscite. Eso necesitará mucha oración y disponibilidad.

martes, 2 de octubre de 2018

Las diferencias en este mundo vienen marcada por las desigualdades de ricos y pobres; de importantes y pocos importantes; de notables y vulgares; de grandes y pequeños; de poderosos y humildes. Según en el lado que estés o te pongas serás importante o no.

Sin embargo, Dios, nuestro Padre, no piensa así. Él valora mucho y más lo pequeño, lo pobre, lo indefenso e inocente, lo necesitado, lo humilde y lo dependiente, como son los niños. Por eso, el amor es lo más valioso y necesario, pues con él todo se iguala y se sostiene en paz y armonía.

Ese es el verdadero Tesoro de nuestra vida, el amor. Con el amor todo cambia y la vida sonríe en verdad, en justicia, porque el amor es el arma más poderosa y valiosa. Por amor respetas, dices verdad, haces justicia, te abajas y te humillas y buscas el bien de los demás. Por amor Dios nos salva y tú te salvas si amas como Él te ama.

lunes, 1 de octubre de 2018

Cuando se llega muy arriba experimentas que no has conseguido la felicidad que esperabas encontrar. Al contrario, puede que te sientas mal y regresando tu mirada hacia atrás te arrepientas de muchas cosas que has hecho y has dejado en el camino. No son lo primero los primeros, valga la redundancia, puestos.

El servicio, a pesar de que te deja en el último lugar, es satisfactorio y te llena el alma. Deja un muy buen recuerdo y gusto en los demás. Admiran tu disponibilidad y tu entrega a pesar de que coges siempre lo peor y te quedas para lo último. La sencillez y la humildad enaltecen a pesar de que pasan por debajo de la mesa.

Si deseas seguir a Jesús busca siempre lo pequeño, lo que aparentemente no tiene éxito y se apoya en la humidad. Porque, Jesús se fija en lo humilde, en lo pobre y necesitado. Busca al que tiene sed y hambre de servicio y de amor. Estar al lado de Jesús es estar al lado del pobre y necesitado.