domingo, 14 de octubre de 2018

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Si tú amas, respetarás la Palabra de Dios y tratarás con todas tus fuerzas de cumplirlas. Si la cumples honrarás a tu padre y madre, no harás daño ni matarás. No serás infiel, no robarás ni codiciarás los bienes ajenos e irás cumpliendo todos.

Hacer todo eso es bueno, pero no suficiente. Estar en y con las cosas del mundo nos desvían de cumplir con la Voluntad de Dios. Nuestra naturaleza humana es débil y renunciar a nosotros mismos nos es muy difícil y superior a nuestra fuerza de voluntad. Necesitamos pertrecharnos de la única sabiduría que viene del cielo y, en ella, discernir el verdadero camino a seguir.

Sólo hay un camino y necesitamos encontrarlo. Todos los demás no nos llevan a ninguna parte o no nos liberan de las esclavitudes de este mundo. Y el camino está muy claro. Nos lo reveló Jesús. Seguirle es el Camino, es la Verdad y la Vida. Fue eso lo que le dijo al joven rico. También nos lo dice a nosotros. Discernir de qué tenemos que desprendernos es la cuestión.

sábado, 13 de octubre de 2018

El piropo lanzado a María como Madre de Dios, salido de boca de una mujer, es un piropo humano y propio de la razón humana. Pero, a pesar de la importancia y dignidad que representa ser la Madre de Dios, no es lo que representa la verdadera dicha de una persona.

Porque, lo verdaderamente importante sale de la boca de Jesús: “Mejor, dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.  Y, María, cumple con esas dos premisas pronunciadas por una mujer y por su Hijo Jesús, porque, ella es su Madre, primero por haber aceptado la Voluntad de Dios y, segundo, humillándose, cumplir con su Voluntad.

Es un gran ejemplo la actitud y el testimonio de María, y como Madre nuestra también nos enseña el camino a seguir. Un camino de fe, de obediencia, de escucha de la Palabra y de perseverancia. Un camino que, a pesar de los momentos de oscuridad y de dificultades, María siempre supo sostenerse firme y obediente. Miremos a María en nuestro peregrinar hacia la Casa del Padre.


viernes, 12 de octubre de 2018

María es Madre de Dios porque, primero, aceptó su invitación a ser la Madre de su Hijo enviado a la tierra, y a dar su vientre como morada para encarnarse en naturaleza humana. Esa es la dicha de la bienaventurada  María. No, precisamente por ser la elegida, sino por aceptar esa elección y abrir su corazón a la Voluntad de Dios.

También cada uno de nosotros hemos sido elegidos. Quizás no para una enorme misión como la de María, pero sí para alguna misión. Sobre todo para anunciar, con tu vida y palabra, la buena Noticia de salvación. Y has recibido esa Gracia en la hora de tu Bautismo, quedando configurado como sacerdote, profeta y rey.

Como María, cada de uno de nosotros tenemos la responsabilidad de escuchar la Palabra de Dios y vivirla, en nuestro esfuerzo de cada día, según la Voluntad de Dios. Necesitamos para ello su Gracia y su Misericordia y la disponibilidad para, como María, hacernos humildes y abrirnos a su Gracia.

jueves, 11 de octubre de 2018

Nos hacemos mayores, pero dentro de nosotros hay un corazón de niño. De niño mayor cuyo corazón se ha ido endureciendo y guardando malicias y cometiendo pecados. Necesitamos ir suavizando ese corazón endurecido y sólo podemos hacer asistidos por el Espíritu Santo.

Él nos enseñará a pedir cosas que realmente nos convengan y nos hagan bien. Porque, sucede que no sabemos pedir y, como niños, pedimos caprichos y cosas que nos pierden y no nos hacen bien. Orar y pedir es vital en la vida de un cristiano, que, experimentándose pobre y pecador, necesita fortaleza, sabiduría y paz para saber conducirse por la vida.

Por eso, necesitados de pedir lo que me hace mejor persona y me ayuda a vivir en la Voluntad de Dios, pidamos la asistencia del Espíritu Santo para que, dirigidos por Él, sepamos orar y pedir lo que realmente me ayuda a vivir y cumplir la Voluntad de Dios. Amén.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Resultado de imagen de Lc 11,1-4
Jesús nos enseña la mejor manera de orar y es tener presente que tenemos un Padre Bueno y que es Padre de todos. Eso significa que somos hermanos y que, como hermanos e hijos de un mismo Padre, tenemos que respetarnos, ayudarnos y comportarnos bien unos con otros. Es decir, amarnos.

Orar es pedir lo que realmente nos hace falta, ese pan espiritual del que adolecemos y que necesitamos para, primero, hacer la Voluntad de Dios y con ello establecer su Reino en este mundo. Oramos cuando, reunidos en torna la Padre, lo santificamos en el banquete Eucarístico.

El Padrenuestro es una oración que marca un estilo de vida propio. Un estilo de vida que nos lleva a relacionarnos con Dios y también con los hermanos, pues tenemos un mismo Padre. Y a pedirle al Padre, como todo hijo, su Misericordia y su Bondad, porque necesitamos perdonarnos como Él nos perdona.

martes, 9 de octubre de 2018

Sucede que apoyamos nuestra vida en nuestras fuerzas y pensamos que sólo con trabajo podemos lograr que las cosas salgan. Y es verdad que el trabajo es valioso y necesario, pero también toda Palabra que sale de la boca de Dios. Sin la escucha atenta a esa Palabra no lograremos dar frutos de eternidad.

Conviene apoyarse en una para producir la otra. Sin la oración y la escucha a la Palabra de Dios no podemos sembrar buena semilla que dé buenos frutos. Una razón fundamenta lo expuesto: nuestra limitación. Nosotros nos equivocamos y Dios no; nosotros estamos sujeto al error, y Dios no. Necesitamos su sabiduría para saber conducirnos por el mundo.

Hay días que las tareas nos abruman y nos sobrepasan. Andamos inquietos y desesperados y experimentamos la sensación que el mundo se nos viene encima. Posiblemente, necesitamos tranquilizarnos y serenarnos y sentarnos, como María, a los pies del Señor a escucharle. Su Palabra nos dará paz y armonía en nuestro quehacer diario.

lunes, 8 de octubre de 2018

El prójimo es aquel que está cerca, pero puede ocurrir que tú lo busques y te acerques a él. En la parábola que nos ocupa fue el samaritano quien pasaba por allí. De alguna manera se acercó a él. También tú y yo en nuestros cotidianos movimientos podemos acercarnos a muchos necesitados y debemos estar vigilantes para no despistarnos.

Es posible que muchos no te dejen acercarte, pero, otros quizás sí. De cualquier manera dependerá de ti el intentar estar presto y atento y lo demás será algo que no está en tu mano. Pero, tu proximidad debe estar vigilante y disponible, no sea que por tu negligencia el necesitado se pierda y no se alivie.

Para heredar la Vida Eterna no hay otra solución sino la de estar vigilante voluntariamente al hermano necesitado. Sea quien sea. Y sabemos lo que nos cuesta y lo despistados que somos. Por eso, mejor aprovechar ser como María, del Evangelio de mañana, para poder luego actuar como su hermana Marta después.