domingo, 7 de julio de 2019

Resultado de imagen de Lc 10,1-12.17-20
En el Evangelio de hoy, Jesús nos da las pautas para seguirle y nos dice: No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. 

Pero, al parecer nosotros obviamos sus mandatos y nos disponemos según los nuestros o siguiendo lo que nuestra razón nos indica. ¿Acaso el éxito es de nosotros? ¿Acaso el éxito dependerá de lo que hagamos y preparemos nosotros o de Dios? No se trata de ser imprudente, pero sí saber que vamos en Nombre del Señor y de Él nos fiamos.

Luego, ¿por qué no nos preparamos tal y como Él nos indica? No se trata sino de anunciar su Reino. No se trata sino de proclamar la Buena Noticia de Salvación. ¿No creemos que todo depende del Señor? Luego, ¿a qué tanta preparación y dependencia de nuestras cosas y no hacemos lo que Él nos manda?

sábado, 6 de julio de 2019


Resultado de imagen de Mt 9,14-17
En muchas ocasiones oímos decir a alguien que él ya no va a cambiar, que con esas ideas irá a la tumba. Nos quedamos con nuestras costumbres y con nuestros odres viejos. Claro, echarles vino nuevo no es buena idea porque en esos odres viejos no será bien recibido.

Luego, ¿qué hacer? La solución es convertir nuestros odres viejos en nuevos. Es decir, renovarnos y rejuvenecernos para que el vino nuevo se instale y acomode bien y dé sus frutos de buen sabor y cata. Entonces podemos empezar a saborear el buen vino.

Necesitamos actualizarnos y abrirnos a la acción del Espíritu Santo para que nuestros odres se mantengan rejuvenecidos y abiertos al Espíritu de Dios. Jesús viene a perfeccionar la Ley y nos presenta una novedad, una nueva manera de amar y relacionarnos con el otro. Dependerá de nuestra disposición y disponibilidad el aceptarla.

viernes, 5 de julio de 2019

Resultado de imagen de Mt 9,9-13
Igual que Mateo fue llamado, también tú y yo tenemos nuestra llamada. Quizás no hemos estado atentos, pero, si somos capaces de revisar nuestras vidas encontraremos momentos que hemos sido llamados a hacer algo bueno y hemos mirado para otro lado. Es cuestión de reflexionar al respecto.

Cómo estás gastando tu vida respecto a los demás es tema de reflexión y de respuesta, porque es eso lo que te pedirán al final. Otra cosa es que para responder a eso se necesita un alimento y preparación. Y eso no se encuentra en el mundo, ni tú solo lo puedes afrontar.

Por eso, necesitas llenar tu vida del alimento espiritual que fortalece tu vida y tu espíritu, el Cuerpo y la Sangre del Señor, la Eucaristía. Y la oración y el sacramento de la reconciliación, porque, lo único que está permitido es levantarse y seguir adelante.

jueves, 4 de julio de 2019

Resultado de imagen de Mt 9,1-8 por Fano
No cabe ninguna duda que todo está en Manos del Señor, pero nos ha dejado a cada uno de nosotros la decisión de elegir. Nos lo dice muy claro en el libro del Deuteronomio – Dt 30, 15 -, y nos da libertad para elegir.

¿Dónde, pues, está el problema? Posiblemente en que creamos que podemos encontrar el camino por nuestra cuenta y, lo más peligroso, prescindiendo de Dios. Jesús, el Hijo de Dios Vivo, vino precisamente para eso, para señalarnos el camino.

Él nos dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, y con su vida, su actitud ante el mal y las tentaciones de este mundo nos enseña a responder, a comportarnos y a actuar según la Voluntad de su Padre. Su principal arma es el Amor.

miércoles, 3 de julio de 2019

Resultado de imagen de Jn 20,24-29
Los apóstoles tuvieron gran mérito en fiarse del Señor. Esa es su aportación y muy débil, pues sus dudas estuvieron hasta, Muerto y Resucitado el Señor, que fueron llenos de Espíritu Santo. Es entonces cuando fortalecidos en el espíritu salen a anunciar la Buena Noticia.

La fe es nuestra salvación y lo único que está en nuestras manos, pues Dios, nuestro Padre, nos ha dejado que seamos nosotros los que decidamos. Fiarnos de su Palabra y creer en Él es nuestra única esperanza. Todo lo demás es cosa del Poder del Señor.

Pero, necesita nuestra fe. Fe que nos la da Él también en la medida que nosotros la pidamos y la busquemos. En la medida que nosotros nos pongamos en sus Manos y le abramos nuestros corazones. La fe es un don de Dios, pero un don que da a aquellos que escuchan su Palabra y la ponen en práctica.

martes, 2 de julio de 2019


Resultado de imagen de Mt 8,23-27 por Fano
No todo es camino fácil ni llano. Hay subidas que nos aceleran el corazón y nos dan mucho trabajo y para las cuales necesitamos muchos esfuerzos. Las tormentas, tempestades, huracanes, terremotos…etc., están presentes en nuestros caminos y necesitamos estar atentos y expectantes.

Pero, esa atención no basta. Necesitamos que en la barca de nuestra vida vaya quien únicamente nos puede salvar. Así sucedió con aquellos discípulos. Mientras el mar estaba en calma no les importaba que Jesús durmiera, pero en cuanto el mar se embraveció la cosa cambió.

Estaban con Jesús y eso les salvó de las embestidas de aquellas olas furiosas. No le echaron en falta mientras todo iba en calma, pero al despertar el viento enseguida acudieron a Jesús. Sí, Jesús estaba allí y les reprochó que no tuvieran fe en Él. También nos puede pasar a nosotros. ¿Dónde tenemos a Jesús? ¿Está lejos?

lunes, 1 de julio de 2019

Resultado de imagen de Mt 8,18-22
Ser libre nos exige una lucha constante. Una lucha contra nuestras apetencias, comodidades, gustos y egoísmos. Porque, muchas veces nuestros gustos y apetencias no son lo mejor para nosotros ni para los otros. Y eso hay que cambiarlo.

Experimentamos que nuestra libertad está esclavizada y nos impide actuar como nos gustaría. Nos sentimos impotentes y arrastrados a hacer lo que pensamos que no debemos hacer. Entonces sufrimos y nos sentimos mal.

Ser libres es sobreponernos a esas desganas e impotencia y hacer lo que es justo, bueno y conviene al otro. Es estar disponible para servir por amor. Es decir, de forma desinteresada y gratuita. Ser libre es realmente buscar el bien y realizarlo.