lunes, 14 de octubre de 2019

Resultado de imagen de (Lc 11,29-32
Siempre hay desconfianza. Queremos pruebas y milagros que nos saquen de duda, pero, ¿dónde está nuestra fe? ¿Acaso no es la fe la prueba que Jesús nos pide? ¿Y queremos nosotros que Él nos convenza con milagros que sean de nuestro agrado? Indudablemente que somos una generación perversa.

Jesús es la señal y el signo por excelencia. Es el Hijo de Dios Vivo que ha bajado del Cielo para, entregando su Vida, darnos a nosotros la Vida Eterna. Jesús ha pagado nuestro rescate y nos ha devuelto la dignidad de ser hijos de Dios.

Tratemos de no ponerle condiciones ni exigencias a Jesús. Abramos nuestros corazones a su Palabra y tengamos fe. Una fe abandonada en sus Palabras y confiada a la acción del Espíritu Santo que, desde el día de nuestro bautismo,  nos acompaña, nos auxilia y nos fortalece para que creamos en el Hijo de Dios.

domingo, 13 de octubre de 2019

Resultado de imagen de Lc 17,11-19 por Fano
La vida es un tiempo de salvación donde podemos contraer una grave enfermedad si nos descuidamos y nos dejamos arrastrar por las inclinaciones que nos presenta el mundo. Sin darnos cuenta nos cegamos ignorando y dejando crecer en nuestros corazones las seducciones que el mundo nos va ofreciendo.

Digamos que, escondida a nuestros ojos, la lepra del vicio y del pecado va contaminando, no sólo nuestros cuerpos, sino también nuestra alma, hasta el punto que nos puede enfermar y arrebatarnos el tiempo gastando mal nuestra capacidad de amar para hacer el bien. Las lepras invaden nuestros corazones y nos van pudriendo por dentro.

Confiados en la Misericordia de nuestro Señor, tomamos conciencia de nuestras lepras actuales y acudimos al Señor para que nos libere de todas ellas que contaminan nuestros corazones y nuestras vidas y nos alejan de alcanzar, Señor, tu amor misericordioso. Amén.

sábado, 12 de octubre de 2019

Resultado de imagen de Lc 11,27-28
Las palabras son importantes, pero no definitivas. Hay palabras que se quedan en el aire y se las lleva el viento. Hay otras palabras que sólo se leen en el papel, pero de ahí no salen y hay otras, las buenas y verdaderas que se dicen, están escritas y llegan a la vida.

Esas son las palabras a las que se refiere Jesús. Son las palabras que se viven y se cumple según la Voluntad de su Padre. Y eso son los verdaderos bienaventurados, los que oyen la Palabra de Dios y la guardan. Palabras que son más fuertes que los vínculos de sangre.

Y en esta ocasión, Jesús la aprovecha para exaltar a su Madre, porque es ella la primera que cumple esta condición: escucha la Palabra de Dios y la lleva a su vida. Ella se humilló ante Dios aceptando su Palabra y haciendo su Voluntad. Toda su persona su puso disponible a la Voluntad de Dios.

viernes, 11 de octubre de 2019

Resultado de imagen de Lc 11,15-26
Llegar a decir que Jesús actúa a favor de Beelzebul es algo tan fuera de lugar que no se puede entender sino de aquel que está tan ofuscado y fuera de razón que, incluso, no llega a entender lo que dice. Porque, ¿cómo se puede afirmar que Beelzebul se expulsa a sí mismo?

El sentido común desaparece y la mente se trastorna sometida a la oscuridad que la embrutece y la ciega. Y es que nuestra debilidad es tal que alejados del Señor quedamos a merced del Maligno y sometidos a sus malas intenciones y malicias. El mundo, su reino, le ofrece múltiples ocasiones y posibilidades para seducirnos.

También, nuestra ofuscación es tal que nos enfrentamos a los que, no pensando como nosotros, les consideramos enemigos e intentamos destruirlos. Si no es de los nuestros tenemos que excluirlo o destruirlo. La respuesta de Jesús es opuesta y tajante, quien no está contra ustedes está a favor de ustedes.
Resultado de imagen de Lc 11,5-13 por Fano
Lo que importa es la vida, pues, de poco nos serviría vivir como reyes en este mundo y no carecer de nada y luego, pasarlo muy mal eternamente. La parábola del rico epulón – Lc 16, 19-31 nos lo deja muy claro. Y eso es lo más importante y lo que debemos pedir. Y Jesús, el Señor, nos lo garantiza.

Sabemos que este camino es un camino de cruz. Un camino donde la verdad y la felicidad que buscamos están en entrar por la puerta estrecha y eso se hace difícil y nos cuesta muchos dolores y sufrimientos. La otra puerta o alternativa es el camino espacioso y fácil. El camino de la comodidad y la falsa felicidad.

Porque, sólo serán unos años y luego vendrá el dolor que nunca desaparece. Por lo tanto, confiados en la promesa de Jesús, pidamos todo aquello que nos sirve y nos ayuda a conservar la vida en la Palabra de Jesús. Pensemos siempre que al final está lo verdaderamente importante, la vida eterna en plenitud.

miércoles, 9 de octubre de 2019


Resultado de imagen de Lc 11,1-4
La oración del Padrenuestro nos exige un cambio y estilo de vida muy notorio y muy personal. Nos esforzamos en hacer su Voluntad y le pedimos que nos dé lo que necesitamos, tanto material como espiritual para realizarla. También nos reconocemos pecadores y pedimos su Misericordia.

Una Misericordia que nos será concedida en la medida que también nosotros la practiquemos y la vivamos con nuestros semejantes. Sobre todo con nuestros enemigos. Porque, en la medida que lo hagamos, así también seremos perdonados nosotros.

Pero, no nos será fácil si no ponemos de nuestra parte toda la voluntad y esfuerzo que dependerá de nosotros. Nuestro Padre Dios nos ha dado unos talentos y cualidades que tendremos que poner a rendir y en ese esfuerzo lograremos apartarnos de toda tentación y del mal que nos amenaza, siempre contando con su Gracia. Amén.

martes, 8 de octubre de 2019

Resultado de imagen de Lc 10,38-42 por Fano
La vida, nuestro proyecto de vida necesita mucho tiempo y mucha reflexión. Cada paso que demos en ella debe ser pensado y meditado. Sin pausa y reflexión nuestra vida puede desbocarse y descarrilar por los muchos precipicios que se le presenta, por ello, conviene reflexionar nuestros pasos.

Pero, también necesitamos alguien que nos dirija. En principio, nuestra vida está en manos de nuestros padres y de ellos dependerá mucho nuestros primeros pasos. Pero, en la medida que vamos alcanzando la edad adulta necesitaremos alguien que sepa aconsejarnos y encaminar bien nuestras decisiones.

Sólo, una Persona, la tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Dios Espíritu Santo podrá auxiliarnos, aconsejarnos y dirigirnos por el único y verdadero camino de salvación. Él ha venido a nuestra vida el día de nuestro bautismo y desde ese momento está dispuesto a ayudarnos, pero nunca lo hará sin nuestro permiso. Necesita nuestra libertad para entrar en nuestro corazón y enseñarnos el camino hacia la Casa del Padre.