miércoles, 6 de noviembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 14,25-33"
Si no estás dispuesto a dejarlo todo vas a encontrarte con muchas dificultades para seguir a Jesús. El mundo te propone muchas ofertas y placeres que colman tu inmediata satisfacción y te seducen. Debes sopesar tus fuerzas y tu fortaleza interior. Sobre todo la firmeza de tu fe.

Con toda seguridad experimentarás que con sólo tus fuerzas no puedes sostener tu fidelidad a Jesús. Las tentaciones están a la orden del día y son más fuertes que tú. Experimentarás el irresistible deseo de rendirte a los encantos del mundo ante el camino de subida hacia tu propia Jerusalén.

Por eso, no debes olvidar que no son tus fuerzas con las que vencerás las dificultades que te ponen, no sólo el mundo sino tu propia carne. Tu naturaleza humana es débil y necesitas la Gracia de Dios. Con ellas tus fuerzas serán invencibles y lograrás continuar tu camino y seguimiento al Señor.

martes, 5 de noviembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 14,15-24 por Fano"
Para Dios no pasas desapercibido. Él te ve, te acompaña y te invita al Banquete Eterno, pero, quizás tú no le has oído, o no le haces casos y te excusas poniendo compromisos que antepones a su llamada, hasta el punto de rechazar su invitación.

El Evangelio de hoy nos advierte de ese peligro y de cómo preferimos las cosas de este mundo antes que la invitación del Señor. Por eso, al final son los pobres, los que no cuentan, los marginados y desprovisto de todo los que aceptan la invitación y a los que Dios se dirige.

El gran peligro está en no tener los oídos bien abiertos para escuchar la invitación que Dios te hace para el Banquete de Vida Eterna que te tiene preparado. Y te advierte de lo que puede sucederte si te obstinas en rechazarle: Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 14,12-14)"
La intención que vive en nuestro corazón siempre espera una devolución, a manera de recompensa cuando hacemos algo a alguien. Nos resulta muy duro y difícil hacer algo gratuito y nuestra primaria intención es tratar de conseguir algún beneficio. Sin embargo, Jesús nos propone todo lo contrario.

Se trata de dar sin esperar nada a cambio. Por eso, será mejor y conveniente dar al que no te pude dar. Y esos son los pobres, los marginados y todos los que, careciendo de todo, necesitan tu ayuda y tus generosos favores sin condiciones y totalmente gratuitos.

Por todo ello, Jesús te propone hoy lo siguiente: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos».

domingo, 3 de noviembre de 2019

Resultado de imagen de Lc 19,1-10"
Jesús había advertido ya el deseo de Zaqueo de conocerle. Esa aventura y decisión de subirse a un árbol, una persona pública y conocida como él, descubría un interés fuera de lo normal. Y, a pasar por su lado, se detiene y le mira. Y le invita a bajar y a que le invite a su casa.

También, Jesús me ha mirado a mí, pues yo también de alguna manera soy un pecador como Zaqueo. Ahora, ¿le abro yo la puerta de mi corazón? ¿Soy capaz de ponerme visible para llamarle la atención? Jesús me conoce y lee en lo más profundo de mi corazón. Conoces mis intenciones.

Y, no dará un paso, al menos así yo lo entiendo, si tú no le das permiso. Él respeta tu libertad y sólo te propone un cambio de vida nueva si tú se lo pides, si tú le abres tu corazón y le escuchas. El resultado lo puedes comprobar con Zaqueo.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Resultado de imagen de Jn 14, 1-6"
Es muy significativo y de suma importancia poner atención a las Palabras que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en Mí. En la Casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo había dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros”.

El hombre no para de pensar y preparar su futuro. Por mucho que quiera disimularlo, le preocupa y se esfuerza en asegurar su vida, sobre todo cuando llegan los años de la vejez. Incluso, no se para a pensar que puede ocurrir que no lleguen y que todos sus esfuerzos son vanos. Y es que por mucha preparación no sabemos el día ni la hora.

De cualquier forma, ante esa inquietud y preocupación que el hombre tiene, Jesús le propone que no se turbe, que crea en el Padre y también en Él, porque se ha ido a prepararle un lugar para que cuando regrese llevarlo con Él. Jesús no nos abandona ni tampoco se ha olvidado de nosotros. Su Palabra es garantía y la avala su Resurrección.

viernes, 1 de noviembre de 2019

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Antes los interrogantes de la vida muchos responden diciendo: “Que me quiten lo bailao”, así como suena. Se justifican, buscando una justificación, en pasarlo bien, pero, esconden que sólo importa el presente, porque lo pasado ya no cuenta.

No cuenta el pasarlo bien si luego se sabes que llegará el sufrimiento. Y un sufrimiento sin esperanzas y eterno. Sin embargo, por el contrario, cuando se pasa mal, y nadie busca pasarlo mal, sino que sabes que llegaran esos momentos, te fortalece y te da esperanza el que llegará la hora del gozo y la felicidad eterna.

Por lo tanto, la mejor opción y la única verdadera y que vale un Tesoro Infinito es vivir de acuerdo con esas actitudes que Jesús te señala en el Evangelio de hoy, porque por ese camino llegarás a ser elegido entre los dichosos y bienaventurados que Él llama. De nada vale tomar otras actitudes y caminos.
Resultado de imagen de Lc 13,31-35
En el Evangelio de hoy, Jesús es avisado que Herodes quiere matarle, pero ante tal amenaza Jesús tiene muy clara su misión y su subida a Jerusalén. Nada le detiene, pues ha venido, por voluntad propia, enviado por el Padre para llegar hasta la Cruz.

También, a nosotros se nos plantea la misma situación. Igual no es tan cruenta o amenazante, pero si es una lucha constante contra nosotros mismos y contra nuestra naturaleza humana herida por el pecado. Necesitamos salir de nosotros mismos, de nuestras comodidades y seguridades para liberarnos de la esclavitud del pecado.

Y esa actitud necesita firmeza y tener el objetivo clara. Jesús lo tiene y sabe que su camino es llegar a Jerusalén, porque es allí donde va a entregar su Vida por y para remisión de todos nuestros pecados. Y nada ni nadie lo va a parar, incluso el peligro y la amenaza de muerte que le anuncian por parte del rey Herodes.