domingo, 7 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Lo sabemos porque nuestra propia experiencia nos lo descubre y presenta. También nosotros despreciamos y hacemos oídos sordos a lo nuestro, a lo que viene de nuestra propia familia y de nuestros propios orígenes.

Hay momentos que despierto y me doy cuenta de que estoy acelerado, corriendo y sin saber por qué. Quizás no soy consciente, pero posiblemente esté estresado y agobiado sin saber por qué y el qué. Simplemente corriendo y deprisa.

Y experimento que te necesito, Señor, para descansar en Ti y relajarme con y en tu presencia. Dame, Señor, la paciencia de simplemente saber que Tú vas delante de mí y yo simplemente tendrá que seguirte, sin prisas, sin agobios sino en paz. Amén.

Lo sabemos porque nuestra propia experiencia nos lo descubre y presenta. También nosotros despreciamos y hacemos oídos sordos a lo nuestro, a lo que viene de nuestra propia familia, nuestros propios orígenes. No valoramos lo que está entre nosotros, y viene de nuestros propios orígenes. A todo lo de afuera le damos más valor y enciende nuestra capacidad asombro. Mientras lo nuestro, no sólo nos invita al rechazo sino que nos quita toda motivación y capacidad de asombro. Es ya frase hecha lo que dijo nuestro Señor Jesús: «Nadie es profeta en su tierra».

sábado, 6 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La puerta se estrecha y se hace difícil pasar por ella. Sin embargo, sabemos que es el único y verdadero camino que nos lleva a la plenitud eterna. Esa felicidad que todos, sin excepción buscamos, y no hay otra opción. El mundo, demonio y carne nos presenta espejismos de felicidad aparente, pero que pronto descubrimos que es una farsa que nos lleva a la perdición.

A cada momento de mi vida me voy dando cuanta de mi pequeñez, de mi pobreza y de, sobre todo, mis pecados. Sin Ti, Dios mío, experimento que nada puedo ni nada soy. Me pueden mis tentaciones, las seducciones de este mundo y mis propias ambiciones. Me siento incapaz de superarla si, Tú, mi Señor, no estás a mi lado y me sostienes. No me dejes, Señor, y ten misericordia de mí.

Sí, necesitamos odres nuevos para echar todo ese vino nuevo que nos purifica, que nos limpia y nos transforma en nuevas personas capaces de negarse, de desposeerse de sí mismo y darse a los demás. Y descubrimos que eso sólo lo podremos hacer injertados en el Espíritu Santo. De ahí la gran importancia de nuestro bautismo. Es en ese instante cuando el Espíritu Santo entra en nosotros para, abiertos a su Gracia, convertirnos en odres nuevos y recibir el vino nuevo. Pidamos esa transformación.

viernes, 5 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Nunca entenderemos desde nuestro propio discernimiento y posibilidades intelectuales la Infinita Misericordia de Dios. Una Misericordia gratuita y sin ningún merecimiento por nuestra parte. ¿Cómo es posible que, sin merecerlo, recibamos lo que más deseamos - la felicidad - de manera gratuita y sin condiciones.

Sé, Señor, que mis limitaciones me llevan a pedirte cosas que acomoden mi vida y que la hagan más fácil. Y no advierto que la raíz de mis pecados está en mi corazón endurecido y egoísta. Es precisamente eso lo que debo pedirte, que limpies mi corazón de todo pecado, lo demás vendrá por añadidura.

E incluso, a pesar de que le demos la espalda, pidamos pruebas y la rechacemos, la Misericordia de nuestro Padre Dios siempre está a la espera, vigente y abierta. Precisamente, la parábola del Padre amoroso o hijo pródigo nos lo deja meridianamente claro. Dios, diríamos que se humilla, lo hizo en la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, hasta entregar su Vida condenado a morir en la Cruz. ¿Se puede dar más?

jueves, 4 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Es seguro que tu vida tiene muchas parálisis: afanes, dinero, pereza, vicios, ambiciones, poder...etc., que te impiden, quizás sin darte cuenta, caminar con libertad en la verdad. Piensas y crees que ellas te llevan a la felicidad, pero pronto empiezas a darte cuenta de que no es así.

Aumenta mi fe, Señor, para que no me pase lo de Tomás y pueda creer en Ti, desde el testimonio de tu Iglesia y de muchos que te han seguido dejando un rastro de testimonios que hablan claramente de tu presencia viva entre nosotros. Dame la paz, fortaleza y sabiduría para anunciar tu Palabra y tu presencia en el mundo. Amén.

El dolor se hace presente en tu vida, y la amenaza de muerte está siempre rondándote. Tus parálisis te aprisionan y te someten, y descubres que se te hace difícil, por no decir imposible, librarte de ellas. Solo Dios puede librarte de ellas, perdonar tus pecados y darte esa felicidad eterna donde ya no hay dolor ni muerte.

miércoles, 3 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¿Acaso no sientes dentro de ti el deseo de vivir en la Voluntad del Padre Bueno? Un Padre que habla de verdad, justicia y misericordia. Un Padre que nos hace iguales y da a cada uno en su justa medida. ¿No es precisamente eso lo que cada cual busca y quiere?

Hay muchos momentos en los que la vida me sobrepasa, todo se me oscurece y hasta llego a desesperar o abatirme. Sin embargo, Señor, tu presencia me levanta, me conforta, me llena de esperanza porque sé que me quieres, que has dado la Vida de tu Hijo para salvar la mía, y porque tu Misericordia es Infinita. Entonces, me levanto y empiezo de nuevo el camino.

¿Y no son esos verdaderos ojos con los que estamos experimentando y viendo la presencia de Dios a cada instante en nuestras vidas? Luego, ¿Por qué cerramos los ojos del corazón? ¿Acaso ellos no nos ayudan y posibilitan que veamos la presencia de Dios cada día en nuestras vidas? Abramos los ojos de nuestros corazones y digamos como Tomás, ¡Señor mío y Dios mío!

martes, 2 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La vida, nuestra propia vida, traerá tormentas. Eso lo debemos tener muy en cuenta. Saber que un día nuestro periplo por este mundo llegará a su fin es ya presagio de que tendremos un gran dolor.

Espíritu Santo, pido tu asistencia, la quiero y me abro a ella. Sé que en la hora de mi bautismo, Tú, has venido a mí para llevarme al encuentro con Jesús. Y yo deseo y quiero ese encuentro. Pero, también sé que solo no puedo. El mundo, demonio y carne me alejan de Dios y me lo impiden. ¡Ayúdame!

Además, habrá caminos duros y difíciles de soportar que sin la presencia de nuestro Padre Dios nos será difícil superar. Aceptar que las tormentas harán presencia en nuestra vida nos exigirá tener fe en el Señor. Él calma las tormentas aunque aparentemente nos parezca que está dormido. Solo necesitamos tener fe y creer en su Palabra. En su presencia nada hay que temer.

lunes, 1 de julio de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

El objetivo es darnos plenamente, y eso debe ser nuestra máxima meta. Claro, que reconocemos nuestra pequeñez, nuestras limitaciones y, sobre todo, nuestros pecados, que nos impiden ser perfectos.

Todo es diferente cuando estamos en la presencia de Dios. Sin Él la vida pierde todo sentido y la oscuridad nos amenaza en cada instante. Nos ha entregado a su Hijo para que aprendamos a hacer su Voluntad. Él, el Hijo, nos lo enseña, nos muestra a su Padre y sana todas nuestras heridas.

Pero, también debemos tener siempre presente que no estamos solos, que desde la hora de nuestro bautizo hemos recibido al Paráclito- Espíritu Santo - que nos acompaña para superar esos obstáculos y perfeccionar nuestros defectos con el fin de irnos perfeccionando y superando todos nuestros fallos hasta llegar, por la Gracia de Dios, a la plenitud.