lunes, 14 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Con pruebas y signos no nos haría falta la fe. Todo estaría claro y sobraría todo, incluso la Pasión del Señor. ¿Para qué, si nadie dudase, y todos creeríamos ante tales evidentes pruebas y signos? No seríamos libre para decidir y nada tendría sentido.

Señor, sabes y conoces mi naturaleza. Tú la has creado, pero el pecado, mis pecados, la han contaminado y debilitado. Sabes, Señor, que necesito, mucho mejor que yo, y eso es lo que te pido, que órdenes y organices mi vida, y la fortalezcas hasta el punto de vivir en tu Palabra y hacer tu Voluntad.

Incluso, me planteo: No tendría sentido la existencia del mundo, pues, no haría falta probarnos ni tener fe. Todo estaría resuelto con pruebas tan evidentes. La realidad, por la Gracia de Dios, eso no es así. Necesitamos la fe, fiarnos de su Palabra y dejarnos convertir esforzándonos en vivir y hacer su Voluntad. Porque, es eso precisamente lo que nos salva y nos da vida eterna en plenitud.

domingo, 13 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Nuestro gran error será pensar de que con sólo nuestras fuerzas podemos encauzar nuestra vida y vencer nuestras pasiones y egoísmos. Sin la asistencia de la Gracia nada podemos. Por y para eso recibimos – en la hora de nuestro bautismo – al Espíritu Santo.

Señor, dame la fortaleza, sabiduría y paz para saber siempre apoyarme en Ti en, tu Palabra, en tu Misericordia. Saber siempre que Tú, como lo supo María, tu Madre y Madre nuestra, eres el Pilar donde mi vida se apoya y se sostiene.

Y solo con la ayuda del Paráclito podemos vencernos y ser capaces de despojarnos de todas nuestras ambiciones, vanidades y egoísmos. De modo que conocer y saber la gran importancia que tiene nuestro bautismo es esencial en la vida del creyente. En él podemos encontrar la ayuda diaria y a cada instante para vencernos y vencer todas las tentaciones que mundo, demonio y carne nos tenderán.

sábado, 12 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de quejarnos, de bajar nuestra resistencia y de pensar que nada podemos hacer. Es cuestión de apoyarnos en el Pilar de nuestra fe y de creer que a través de la oración llegamos a relacionarnos con nuestro Padre Dios y en Él sostenernos.

Ese es mi objetivo y mi primera intención, Señor, serte fiel en cada instante de mi vida. Sé y reconozco mis debilidades, mis infidelidades, mis errores, fallos y pecados, pero sé también que Tú, mi Señor, estás a mi lado, me quieres y me ofreces tu Infinita Misericordia. Y yo, Señor, quiero recibirla. Gracias, Dios mío.

Porque, el mundo, demonio y carne nos pueden. Y enfrentándonos solos a ellos estamos perdidos. Por tanto, el Pilar de nuestra fe, como hizo, y nos enseña, nuestra Madre María, Madre de Dios, es guardar la Palabra de Dios en nuestros corazones e ir sacando cada día esa Palabra que nos edifica, fortalece y motiva – llenándonos de esperanza – para sostenernos y seguir el Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 11 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de apariencias sino de verdad. Se trata de ver donde está la verdad, lo justo, lo bueno, para separarlo de lo malo. Eso está dentro de cada uno de nosotros, pero muchos se engañan a sí mismo dejándose llevar por sus egoísmos.

Esa es la experiencia que, al menos, yo creo, me empuja, me motiva y me da esperanza. Una esperanza que me llena de paz, de gozo y de alegría de vivir. Una esperanza que me abre el corazón a tu Palabra y compañía, fortaleciéndome, dándome paz y sabiduría.

Y, sometidos a sus egos, distorsionan la realidad, se autoengañan y se justifican construyendo mentiras y trampas para dar una justificación a sus actuaciones y respuestas. Se crean un mundo surrealista donde la verdad viene de ellos y, todo lo demás que no coincida con ellos es mentira. Así, imponen sus ideas y someten a quienes no las cumplen. Y, Jesús, nuestro Señor, experimentó sufrió ese acoso en su tiempo. Y hoy lo sufrimos nosotros.

jueves, 10 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

La realidad es que en todo lo que nos sucede tenemos una gran participación. Las cosas son causa, de y por nuestra manera de actuar y comportarnos. Es nuestra la responsabilidad casi siempre, y otras las coincidencia accidentales de la vida.

Hay momentos en mi vida que despierto y tomo conciencia de que todo lo que soy es don de Dios. Me regala la vida, la familia, mi pueblo, mi ambiente, mis hermanos, amigos, la parroquia ...etc. Y ahora una hermosa y gran familia. No es que todo haya sido de color de rosa, pero, lo verdaderamente importante es que ahí es donde tengo que buscar y cumplir la Voluntad de Dios.

Ahora, nuestro Padre Dios no deja de mirarnos, de caminar a nuestro lado, y de guardarnos de los peligros. Para eso ha enviado al Paráclito – Espíritu Santo – que lo hemos recibido en la hora de nuestro bautismo. Sin embargo, el Espíritu de Dios, no cambia las circunstancias de nuestra vida, ni tampoco nuestra libertad. Simplemente, las usas para cambiarte y encauzarte por el camino correcto y verdadero.

miércoles, 9 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

¡Quizás no, seguro, que el Señor nos habla! Pero, posiblemente, distraídos por las cosas de este mundo, o, lo más probable, porque queremos que se haga nuestra voluntad, pensamos que el Señor desoye nuestras oraciones tanto de súplicas como de gracias.

¡Ven, Espíritu Santo!, llena mi vida de la luz que viene de lo alto; llena mi vida de fortaleza, sabiduría y paz para que sea fiel testimonio de la Buena Noticia que nos trae Jesús, el Hijo de Dios Vivo. ¡Ven Espíritu Santo!, enciende mi vida y llénala de tu Amor.

Y no es así. Nos oye, escucha y sabe lo que realmente necesitamos. Él es el único que sabe lo que nos conviene. Y, como Buen Padre, sabe lo que tiene que darnos para nuestro bien y salvación. Es esa su Voluntad, la de amarnos misericordiosamente y de que seamos felices eternamente. Por tanto, olvidemos nuestra voluntad, y acojamos la Suya. Es la que nos salva y nos lleva a estar con Él eternamente.

martes, 8 de octubre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

En alguna ocasión he compartido esa sensación de gozo y felicidad que tiene que ser el hablar con el Señor. Precisamente, lo que llamamos orar. Porque, hablar con Jesús debe ser un gozo inenarrable que nos llene de entusiasmo,

Eso te pido, Señor, un corazón como el Tuyo para poder amar y ser misericordioso como Tú, mi Señor, lo eres conmigo. Dame un corazón como el de María, tu amadísima Madre, desprendido, generoso, paciente, comprensivo, humilde y, sobre todo, firme y fiel a tu Palabra.

No es cuestión de preocuparse poque no lo sintamos. Ese, precisamente, es mi caso, que hoy comparto. Y supongo que también el de muchos. No olvidemos que todo es don de Dios, y Él decide a quién y cómo. A nosotros nos toca esperar, aguardar y aceptar. Y, sobre todo, perseverar, sabiendo que es nuestro Padre, y que nos dará siempre lo mejor, lo que nos conviene y esa plena felicidad eterna.