miércoles, 28 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Mt 20,17-28 por Fano
Todos queremos más, es lo que dice la canción. Pero, ¿más de qué? Más riqueza, más poder, más bienes, más salud, más dinero, más éxito… y muchas cosas más. Más de todo, pero eso lo podemos resumir en una palabra: felicidad. Todos queremos ser más felices.

Porque, en este mundo experimentamos que podemos ser un poco más felices cada día. Y en eso ponemos todo nuestro empeño y esfuerzo. Pero, ¿estamos seguros que vamos por buen camino? ¿Es en este mundo donde se encuentra esa felicidad? La experiencia nos dice que nos cansamos de buscarla y cada día experimentamos que estamos más lejos.

Será cuestión de reflexionar y ver qué hacemos y por dónde vamos. Este mundo no nos salva. La muerte, certeza absoluta, nos espera y nuestro corazón nos sugiere que hay algo más, y que no son las cosas y el dinero lo que le agrada, sino que cuando se comparte y se da, ese fuego amoroso te da una felicidad diferente a la del mundo. ¿Valdría la pena pensárselo?

martes, 27 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Mt 23,1-12 por Fano
El peligro de la persona humana no es sentirse arrastrado a la apariencia, sino hacer de ella un fin en su vida y tratar de, sirviéndose de ella, conseguir objetivos y fines que le beneficien. Es entonces cuando todo se vuelve grave y falso. Y es eso precisamente lo que denuncia Jesús en los fariseos y escribas.

También nos ocurre a nosotros. Detrás de nuestras prácticas religiosas y cívicas se esconden nuestras mentiras y nuestras apariencias. Decimos esto, pero en lo secreto hacemos lo otro. O manifestamos un pensamiento y realmente en nuestro corazón guardamos otro. Por lo tanto, Jesús nos señala más el fijarnos en aquellos que son coherentes de palabra y vida.

Porque, la fe se descubre no en la palabra, sino en la coherencia de la palabra con la vida. Pues, una fe sin obras es una fe sospechosa y, posiblemente, apoyada en la mentira. Tengamos nuestra mirada centrada y fija en el Señor. Él es el Camino, la Verdad y la Vida y su testimonio nunca falla.

lunes, 26 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Lc 6,36-38
El hombre piensa que no está hecho para el perdón y para eso está establecida la justicia. Sin embargo, experimenta que cuando él se ha equivocado o ha fallado suplica una nueva oportunidad. Es entonces cuando experimentas que tú también necesitas perdonar para que luego seas perdonado.

Sólo hay una salida, y es levantar la mirada hacia Dios. Él nos perdona sin merecérnoslo, y no sólo una vez, sino todas las veces que haga. Y nos dice que en la medida que yo perdone, evite juzgar y sea compasivo y misericordioso, así seré tratado.

Por lo tanto, será bueno tener en cuenta este mandato del Señor. Y es que al practicarlo experimento que lo necesito, porque todos necesitamos ser perdonados en algunos momentos de nuestra vida. Somos pecadores y caemos muchas veces. Y gracias a la Misericordia de Dios estamos vivos. De la misma forma, también nosotros necesitamos perdonar.

domingo, 25 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Mc 9,2-10
Los judíos, el pueblo elegido por Dios está supeditado a Moisés y los profetas. Sus vidas están atadas a la Ley de Moisés y todo avance queda supeditado a ella. Para los judíos eso era muy importante y les impedía aceptar algo nuevo. La subida al monte Tabor marca un punto de inflexión que huele a nuevo y a crecimiento.

Los discípulos que acompañan a Jesús ven a Moisés y a Elías hablando con Jesús, y oyen la voz del Padre que dice: «Este es mi Hijo amado, escuchadle».  Es decir, ahora hay que seguir a Jesús y seguirle significa hacer lo que Él nos diga. Todo lo antiguo queda supeditado a Él y perfeccionado en Él. Por lo tanto, Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Es la hora también de bajar al camino y continuar la marcha. No podemos quedarnos en el monte mirando a Jesús, sino desde su mirada seguirle en el camino de nuestra propia vida. Y seguirle significa mirarle en cada persona, especialmente en los que sufren y son excluidos de la sociedad, porque ellos son sus preferidos, a los que ha venido a salvar.

sábado, 24 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Mt 5,43-48



La naturaleza humana está herida. Es egoísta por naturaleza y se siente inclinada irremisiblemente a satisfacer su ego propio, incluso pasando por encima del otro. Este egoísmo crea el sistema neo-capitalista que pone al dinero y al lucro por encima de la persona humana.

Ante esa realidad, el hombre necesita una asistencia sobrehumana para poder renunciar a sí mismo y liberarse de esa esclavitud que le aprisiona y le condena al desamor. Y sin amor será imposible vivir y alcanzar la paz y la felicidad. En este sentido, el perdón es la puerta que conduce al gozo y la felicidad.

Porque, la felicidad no está en el dinero. De modo que, el neocapitalismo lleva al hombre a su perdición, porque tras el cúmulo de riquezas no hay nada sino la muerte. Y el único que nos salva de la muerte y la perdición es el Señor. Sin Jesús todo está perdido.

viernes, 23 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Mt 5,20-26
Hay momentos en la vida que tu intención no va en sintonía con tus acciones. Ignoras un botón y pensando que no ocurrirá nada, la consecuencia de apretarlo es fatal. ¿Eres culpable de eso? Posiblemente seas culpable de una negligencia, pero ignorabas las consecuencias. La ley te castigará, pero dentro de tu corazón no había intención ninguna de ocasionar tal tragedia.

Está claro que la culpabilidad de los hechos tiene que ser mutua y coincidente entre el corazón y la acción. No eres culpable de hacer algo que no querías, aunque tus actos te delaten como culpable. Y en eso tiene que ver mucho tu propia misericordia, porque la falta no está sólo en el hecho, sino también en la intención.

Por lo tanto, mira para adentro y revisa tu corazón, porque el pecado nace ahí. De tal forma que, a pesar de que tus ojos y manos ejecuten un acto impuro y contrario al amor, tendrá que ser acogido, querido y consentido desde lo más profundo de tu corazón. Luego, tu misericordia debe estar siempre disponible a perdonar si hay arrepentimiento, pues Dios lo hace contigo.

jueves, 22 de febrero de 2018

Resultado de imagen de Mt 16,13-19
El testimonio de los apóstoles nos ayuda mucho, pero lo único válido y en donde tenemos que apoyar toda nuestra confianza es en la Palabra de Dios, que nos ha sido transmitida por testigos oculares que vivieron con Jesús y le siguieron. Y que fueron testigos de su Resurrección.

Él es el Testigo principal, el Mesías enviado y el que nos revela el amor del Padre. Su Palabra es Palabra de Vida Eterna y en Él se cumplen todas las profecías. El es el Cordero de Dios que es subido al leño de la Cruz y muere por la salvación de todos nosotros. Él es el que muere por abrirnos el camino de salvación ante la trampa que el mundo nos pone.

Él es el único signo en el que debemos confiar y poner todas nuestras esperanzas, porque es Él el verdadero Camino, Verdad y Vida. Todo lo demás puede ayudarnos, pero sólo la fe confiada en el Señor es el camino que nos conduce a la Casa del Padre.