sábado, 31 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Lámpara eres, Señor, para mis pasos.

Salmo 118,105-112: XIV (Nun): Himno a la ley divina
Ant: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros (Jn 15,12)
Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya

viernes, 30 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 25,1-13
Realmente, sólo Dios basta y en Él debemos poner toda nuestra vigilancia y atención. Nuestra vida es una constante vigilia y, relajarnos o desviarnos de esa atención nos pone en verdadero peligro. Tenemos que tener mucho cuidado y mantener siempre encendido nuestra fe apoyada en la esperanza de la Palabra del Señor Jesús.

Conviene estar preparado y vigilante tanto a la llamada del Señor como a su paso por nuestra vida. Vivir en su Palabra no se reduce a unas prácticas y ritos sino a una fidelidad que nos exige reconocernos débiles y necesitados de ser bien acompañados para no caer en manos del pecado que nos acecha.

Por eso, se hace necesario tener nuestra fe encendida y abastecida de la Gracia recibida en y con la frecuencia de los sacramentos, Eucaristía y Reconciliación, para, fortalecidos en ellos, encontrar el equilibrio y la fortaleza para superar y someter todos esos peligros que nos salen a nuestro encuentro a la hora de nuestro encuentro con el Señor.

jueves, 29 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mc 6,17-29
Juan el Bautista fue un hombre elegido por Dios desde su gestación en el vientre de su madre. Y su vida fue una respuesta a esa llamada por Dios. Todo su empeño fue estar preparado para, llegado el momento, prepararle el camino al Señor. Y dedicó toda su vida a esa misión.

Siempre supo el lugar que ocupaba en la misión que tenía y nunca perdió de vista que a quien anunciaba era al Mesías prometido, el Cordero de Dios que sería quien nos bautizaría en el Espíritu de Dios. Y eso es lo que proclamaba.

Siempre supo que a quien anunciaba era más grande que él y que así como él tenía que menguar, el Hijo de Dios, el Mesías prometido tenía que crecer. Conviene, decía, que Él crezca y yo mengüe. De esta manera y de forma muy humilde, entregó su vida fiel a la Verdad siendo decapitado por el rey Herodes.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 23,8-12
Suele suceder que, en muchos momentos de nuestra vida nos experimentamos seducidos por algunas personas o por ídolos falsos. Suele ocurrir que experimentamos apegos a apetitos que nos esclavizan y someten encadenándonos y privándonos de libertad. Es cuando nos damos cuenta que no somos libres y que hemos sido despojado de nuestra voluntad.

Y comprendemos que sólo la verdad nos puede devolver la libertad. Pero, ¿dónde está la verdad? Es cuando descubrimos que sólo el Señor es mi verdadero dueño y me ama hasta dar su Vida por salvarme y hacerme libre eternamente. Una libertad plena de gozo y felicidad.

Por eso, vivamos solo desde la libertad sometidos al único y verdadero Señor, que nos hace libre y nos da la gloria y la plenitud eterna compartiendo su Gloria con todos nosotros. Él es el Señor al que verdaderamente adoramos y seguimos sometiéndonos a su Voluntad por verdadero y auténtico amor.

martes, 27 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Mt 23,23-26
Ante las dificultades de la vida nos vamos cansando. Experimentamos, día tras día, que nuestros esfuerzos son vanos. Una y mil veces volvemos a caer en aquello que habíamos prometido no caer, y terminamos por experimentar nuestra debilidad e impotencia ante las tentaciones que el mundo nos presenta.

Ante esa barrera que, el mundo, demonio y carne, levanta en mi vida la vía más cómoda es la resignación y la bajada de bandera. Cansados y rendidos nos entregamos al placer, a la buena vida y tratamos de olvidarnos de la puerta estrecha que nos ha propuesto el Señor Jesús.

Esa es nuestra realidad, la perdida de fe y confianza en el Señor, que nos ciega y nos va durmiendo hasta el punto que no nos damos cuenta del Tesoro que estamos perdiendo y al que aspirábamos llenos de esperanza. No perdamos esa esperanza porque, el Señor nos perdona y está a nuestro lado para levantarnos y seguir adelante.

lunes, 26 de agosto de 2019

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No es lo mismo ir de forma temeraria en un coche yendo yo sólo, sino que, no sólo  nuestro pecado es mayor sino de más responsabilidad cuando lo hago llevando a otros conmigo. Mis actos temerarios ponen en peligro también la vida de otras personas y eso hace más grave, si cabe, mi culpa.

De la misma forma mis malos actos pueden ser escandalosos para otros y le pueden hacer mucho daño hasta el punto de apartarlo de Dios y ponerlos en su contra. Por eso, mi responsabilidad es muy grande, pues no pongo sólo en peligro mi vida, sino también la de otros muchos.

Y el Señor dirige duras palabras a aquellos que actúan de esa manera. Palabras que reflejan la gravedad de nuestra conducta: « ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que…!

domingo, 25 de agosto de 2019

Resultado de imagen de Lc 13,22-30
Nuestra salvación la ha dejado Dios en nuestras manos. Eso no significa que podamos nosotros solos alcanzarla sino que Dios cuenta contigo para salvarte y necesita que tú pongas en sus Manos voluntariamente esa libertad que Él te ha regalado para darte la fortaleza de poder salvarte.

Y para ello necesitas llenarte de humildad y ser dócil a la Voluntad de Dios para vivir en su Palabra y, sobre todo, aceptar tus pecados reconociéndote débil y pecador y dejar que el Espíritu Santo haga en ti la obra de transformar tu corazón endurecido en un corazón humilde, suave y comprensivo.

Por eso, nuestra esperanza queda en Manos del Señor y de su Infinita Misericordia, pero no podemos fiar todo a su Bondad sino también poner nosotros de nuestra parte y esforzarnos en entrar por la puerta estrecha porque hemos recibido también unos talentos que tendremos que poner a trabajar.