viernes, 28 de febrero de 2020

Resultado de imagen de Mt 9,14-15
Todos experimentamos momentos de sacrifico, dolor, renuncias y, por supuesto, ayuno. Porque, ayuna el estudiante cuando se esfuerza y se prepara unos exámenes; ayuna aquel que se preocupa por el sufrimiento de que sufre. Ayunas cuando te importan los problemas de los demás y te esfuerzas en aliviarlos.

Porque, el ayuno no consiste en privarte de algo que haces o te gusta hoy y mañana vuelves a saciarte. No son prácticas para un tiempo sin más sentido sino el de la costumbre y la rutina. Nada de eso, el ayuno es el esfuerzo por convertirte y luchar con el mundo que te seduce y te tienta.

Ayunó Jesús en el desierto cuando el diablo trató de seducirle con lo material, le tentó a la jactancia y al poder. De la misma forma nos ocurre a nosotros, nos dejamos seducir por las satisfacciones sensoriales y sexuales; nos jactamos de ser los mejores y perfectos y nos dejamos arrastrar por la ambición del poder.

jueves, 27 de febrero de 2020

Resultado de imagen de Lc 9,22-25
No podemos privarnos de aquellos momentos gloriosos cuando experimentamos la cercanía y presencia de Dios en nuestra vida. Son momentos de regocijos, de esperanza y de alegría. Un gozo nos invade y nos llena de felicidad. No son momentos para ayunar, sino para festejar que Dios es nuestro Padre y nos salva.

Pero, como hemos dicho, también llegarán los momentos de enfermedad, de oscuridad, de no percibir la presencia de Dios, de experimentar su ausencia. Son los momentos de ayuno, de sacrificio, de aceptación y de esperanza. Son los momentos de confiarnos a su Misericordia.

De todas formas, el seguimiento a Jesús nos exige solidarizarnos con aquellos que sufren, que son perseguidos, que padecen enfermedad, que presentan debilidad y que están necesitados de ayuda y de amor. Y ese es el verdadero ayuno que complace al Padre.
Resultado de imagen de Mt 6,1-6.16-18
Ser creyente y seguidor de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, es vivir en silencio la verdad que esconde en su corazón. Es no buscar que te vean ni lucir lo que haces, sino humildemente estar disponible para hacer el bien sin mirar a quien, pero dando siempre preferencia a los pobres.

Ser cristiano es huir de las apariencias y la imagen. Es mostrarte tal como eres en todas las circunstancias que la vida te presenta, buenas y malas, y sostenerte en la confianza de que el Señor está contigo y actúas por Él, en Él y por amor a Él.

Y darte cuenta de que toda tu verdad se cuece y nace dentro de ti, en lo más profundo de tu corazón. Por eso, nunca debes moverte para que te vean, porque, tu Padre que está en el Cielo y presente en todo momento de tu vida, ve tu actuar y tus verdaderas intenciones. Y eso es lo que verdaderamente importa.

martes, 25 de febrero de 2020

Resultado de imagen de Mc 9,30-37
Nuestros objetivos desde pequeño son materiales. Queremos ser ricos, poderosos y tener muchos bienes. Esas son nuestras aspiraciones y, aunque las disimulamos, en el fondo de nuestros corazones aspiramos a ellas. Y, pronto, experimentamos que la vida se nos vacía y pierde todo su sentido.

Es entonces cuando empezamos a darnos cuenta que ese camino terrenal no es correcto y nos lleva a la perdición. Experimentamos entonces que darnos a los demás, sobre todo a los más débiles nos llena de gozo y felicidad. Sobre todo, si lo hacemos por y en nombre de Jesús.

Y esa es nuestra mayor grandeza, que no se encuentra en tener un puesto notable y relevante ni ser el mayor entre los mayores. Es lo que estaban discutiendo los apóstoles a lo que el Señor les respondió: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

lunes, 24 de febrero de 2020

Resultado de imagen de Mc 9,14-29
Y eso es lo que parece que le faltaba a los apóstoles hasta el punto que Jesús les dice: « ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? Y es que la fe es un don de Dios y necesitamos mucha oración y confianza en Él.

También es lo que parece nos falta a nosotros. Sin embargo, hay muchos creyentes que si han hecho milagros porque se han fiado del Señor. Conocemos los milagros del Padre Pio, de los pastorcitos de Fátima y Bernardita de Lourdes y muchos más. ¿Por qué tú y yo no podemos?

Posiblemente, nos falta la fe de aquellos que sí han creído en el Señor. Eso no significa que tengamos que exigirle al Señor que tenemos que hacer milagros, pues el Señor elige a quien quiere, pero sí el estar disponible y abierto a lo que Él quiera de nosotros, incluso hacer milagros.

domingo, 23 de febrero de 2020

Resultado de imagen de Mt 5,38-48 por Fano
En el corazón del hombre hay un deseo de responder al daño recibido. Es decir, que cuando eres ofendido tratas, como si de manera instintiva se tratara, de responder con la misma moneda y hasta con mayor agresividad. Cuando te planteas seguir a Jesús todo se orienta de otra manera.

Porque, seguir a Jesús significa estar dispuesto y abierto al perdón. Y un perdón que se extiende a todos, incluyendo el perdón a los enemigos. Indudablemente, ese perdón ofrecido al enemigo es contrario a nuestra naturaleza y para poder asumirlo y vivirlo necesitamos la Gracia de Dios.

Por eso, en nuestro bautismo recibimos al Espíritu Santo para que nos asista y auxilie en esos momentos donde tenemos que sobreponernos y perdonar a nuestros enemigos hasta el extremo de amarlos y servirles. Y eso sólo se puede conseguir injertados y abiertos al Espíritu Santo. Amén.

sábado, 22 de febrero de 2020

Resultado de imagen de Mt 16,13-19
Jesús al fundar su Iglesia nombra a Pedro como cabeza de su Iglesia: «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Cristo es la Cabeza y la que la sostiene, pero Pedro es quien, guiado y auxiliado por el Espíritu Santo la cuida y mantiene la misión de hacerla presente en este mundo y recordar a la comunidad cristiana que no se olvide cual es su centro y su misión: hacer universal el amor.

Y nosotros debemos permanecer fieles a misterio Petrino que hoy está representado en el Papa Francisco. Todos unidos al Papa para con él caminar hacia el Señor y llegar a la Casa del Padre. Todos empeñados en ser uno como el Padre y el Hijo son uno. Porque, en la unidad reflejamos el amor universal al que Dios, nuestro Padre nos llama. Amén.