jueves, 7 de agosto de 2014



No se trata de buscar una cruz, ni tan siquiera cargarla. Se trata de aceptar la cruz de aquellos que la desidia, el egoísmo y la indiferencia de otros les han impuesto. Se trata de no dejarlos solos y ayudarle a soportarla y aliviarles el peso.

Esa es tu cruz también. No se trata de aceptar cruces, sino de aliviar y, en la medida de lo posible, descargar las cruces de los que tienen que cargarla por la codicia y el egoísmo de otros.

Jesús cargo una Cruz muy grande por ti y por mí, y también por todos los hombres que no le reconocieron como Hijo Verdadero de Dios.

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