viernes, 15 de agosto de 2014



No se trata de perdonar cuando la ocasión lo permite sino siempre que haya ocasión porque el perdonado acepta el perdón. Porque cuando es rechazado no hay nada que hacer, y tampoco debemos exigir, pues el perdón se da libre y se acepta libremente.

Jesús nos invita a perdonar siempre, y toda clase de culpa, pues los diez mil talentos de la parábola representa la máxima culpa, y los cien denarios no perdonados, la mínima culpa.  Ahora, no debemos perder de vista que por nuestra naturaleza, nosotros no podemos perdonar tanto. Necesitamos la Gracia de Dios.

Por eso, Señor, imploramos tu Gracia y la fuerza del Espíritu Santo para poder tener la capacidad de perdonar como Tú, Señor, nos perdona a nosotros.

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