lunes, 8 de diciembre de 2014



Sin darte cuenta avanzas a ciegas y cuando tomas conciencia de tu situación te ves acorralado y en peligro. Lo hemos expresado muchas veces cuando decimos: "No sé ni me explico como me he metido en esto". Lo cierto es que sin saber cómo hemos abandonado el redil y nos hemos perdido.

Y ahora la situación es que no sabemos como volver. Quizás el problema no es querer volver, sino cómo hacerlo. Posiblemente necesitamos que nos echen una mano para encontrar una salida del atolladero y encontrar el camino de regreso.

Necesitamos la Misericordia de Dios para darnos cuenta de nuestra pobreza y, humildemente, dejarnos rescatar por su Amor.

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