domingo, 18 de enero de 2015



Jesús trae una vida nueva, renovada y renacida por la Gracia. El hombre viejo muerto por el pecado es ahora renacido por el Espíritu Santo a una vida purificada y nueva que comienza en el Bautismo. No se debe mezclar lo viejo con lo nuevo, porque se corrompe y se pierde.

A hombre nuevo, vida nueva. Esa es la propuesta de Jesús. Permanecer en el Señor es nuestra esperanza y nuestro gozo. Ello nos exige cuidarnos de no alejarnos del Señor y nos impulsa a prepararnos con penitencia y ayunos para fortalecidos en la oración conservarnos alejados del consumismo que nos pierde.

Es la lucha de cada día, vivir en el Señor y permanecer en Él. Para ello necesitamos estar expectante y a la escucha, vigilantes y atentos a su Palabra.

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