lunes, 8 de junio de 2015




Te sientes triste por tu propia impotencia. No puedes mitigar el sufrimiento de muchos y eso te preocupa y te intranquiliza. ¿Qué hacer?

Por mucho que hagas el sufrimiento se hace presente. Piensas ofrecerte tú y sufrir también, pero siempre habrá sufrientes. Te ves pequeño, inútil, poca cosa y pecador.

¡Señor!, dame la fortaleza de aceptar mi pobreza y de compartirla con los que lo necesitan. No tengo fuerzas para hacerlo, pero en Ti confío.

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