sábado, 19 de septiembre de 2015





La vida es un camino, dicho tantas veces, que necesita regarse cada día. Dependerá de la calidad del agua y de la tierra donde trates de plantar tu corazón los resultados de tus frutos.

Si lo pones en las cosas de este mundo, tus frutos serán, por muy apetitosos que sean, caducos y tendrán una gozo temporal. Son frutos destinados a morir sin ninguna eficacia ni provecho.

Sin embargo, las semillas plantadas en tierra buena, donde sus raíces crecen profundamente y el Agua de la Gracia las fecunda y riega, darán frutos gozosos y de Vida Eterna. Busquemos esa tierra buena de la Vida de la Gracia en el Señor. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

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