viernes, 18 de diciembre de 2015




Si nuestros proyectos, muchos no se cumplen, significará mucho renunciar a alguno que experimentamos que podemos cumplir. María, avanzado ya su compromiso matrimonial, se vió envuelta en un nuevo proyecto que venía de Dios. Así se lo anunció el Ángel Gabriel.

Asombrada y perpleja, María se sorprendió que ocurriera eso sin conocer varón, pero inmediatamente aceptó la Voluntad del Padre disponiéndose y entregándose en cuerpo y alma. Nos parece lógico y que no fue difícil, pero, quizás a nosotros experimentamos también la llamada de Dios y, posiblemente, no la escuchamos ni ponemos atención.

Renunciar a mi proyecto y aceptar lo que Dios quiere de mí es misión imposible si no estamos abiertos a la Gracia de Dios. Dios nos llama y cuenta con nuestra disponibilidad y entrega. Es lo único que necesita. Lo demás corre por su cuenta.

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