miércoles, 29 de junio de 2016



Mientras Jesús le indicaba a Pedro el peligro de Satanás, le dijo que rogaba por él para que no desfallezca y que al regreso confirmara a sus hermanos (Lc 22, 31-32). Jesús aun sabiendo que Pedro lo iba a negar, le confío la dirección de su Iglesia.

También ha hecho eso con cada uno de nosotros. Nos ha llamado y elegido aparte dándonos a cada uno una misión, que nos toca descubrir. Y lo hacemos cuando confiando en Él somos capaces de ponernos en sus Manos y caminar al ritmo de sus impulsos. Porque el Espíritu Santo nos acompaña para eso. 

Quizás decimos que eso no sucede con nosotros. Posiblemente no lo creemos, pero, ¿estamos abiertos a la acción del Espíritu Santo como afirmó Pedro? Señor estoy dispuesta a ir contigo hasta la cárcel y la muerte (Lc 22, 31- 33).

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