domingo, 13 de noviembre de 2016

La vida que nace, aparentemente nueva y joven, se vuelve con el tiempo vieja. Para  conservarla y perpetuarla necesitamos rejuvenecerla. Todavía el hombre no logra conservarla eternamente, e, irremediablemente, se pudre y se hace vieja hasta morir. La cuestión y preocupación del hombre es revivirla.

Y hasta ahora no hay manera, ni se cree que se pueda. Sin embargo, Jesús de Nazaret ha resistido a la muerte y ha Resucitado. Y nos promete la vida. Su Vida, destruida, fue reconstruida en tres días. Y así nos promete que a nosotros también nos pasará eso. Pero, para ello necesitamos creérnoslo y buatizarnos. Por el Bautismo nacemos a una Vida Nueva.

Tú, Señor, tienes Palabra de Vida Eterna. Porque con tu Vida nos lo has demostrado. Todo en Ti se ha cumplido y lo último ha sido tu triunfo sobre la muerte, tu Resurrección.  Sí, Señor, creemos en Ti y te esperamos confiados que si perseveramos en Ti, como nos has dicho, salvaremos nuestras almas.

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