jueves, 8 de diciembre de 2016

«No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».





Sucede que en la medida que crecemos, nuestros ideales, muchas veces, no se cumplen. Pero, poniendo por caso que se cumplan, llega un momento que, cumplidos, nos preguntaremos, ¿qué nos moverá ahora para continuar la marcha?

Porque todo lo que nos pongamos por meta tiene un final, ¿y después qué? Descubrimos que tenemos que buscar ideales para seguir caminando. Por eso nos decimos los unos a los otros que hay que entretenerse y buscar alicientes, pero, ¿qué alicientes?

Mirando a nuestro derredor observamos lo que hay, y eso que hay también tiene sus días contados. Podemos obviarlos, engañarnos, esconderlos y mirar para otro lado, pero todo tiene sus días contados. Sin embargo, la pregunta sigue en pie, ¿y ahora qué? Sólo Dios tiene Palabra de Vida Eterna.

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