martes, 13 de diciembre de 2016

Son sabias las Palabras de Jesús cuando nos interpela con esas conductas de los dos hijos frente a su padre. Porque, desafortunadamente, nos fijamos más en las formas que en los resultados. Damos más importancia al respeto sin detenernos mucho en los resultados o consecuencias.

Es posible que el primer hijo fallara en el respeto al padre, pero, al final, hizo lo que el padre le dijo. Quizás el segundo quedó bien ante los que le oyeron decir educadamente asentir afirmativamente en hacer lo mandado por el padre, pero el resultado fue negativo y engañoso.

¿Qué consecuencias deducimos? Posiblemente nos ocurra que estando dentro de la casa del Padre cumplimos con los ritos y prácticas, pero no hacemos lo que el Padre quiere. Posiblemente, otros, más lejos y no estando en la casa del Padre, no conozcan lo que el Padre dice, pero, sin saberlo y negándose a los ritos, cumplen su Voluntad.

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