No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que
el Señor actúe sin nuestra colaboración. Cada uno ha recibido capacidades
concretas para desplegar su mejor versión.
Pongo, Señor, mi vida en tus manos. Sé que llegará el
día en que perderé su control, pero sé también que Tú estarás presente y
pendiente. Entonces, Tú seguirás siendo, Señor, mi sostén.
Todos poseemos dones distintos, y juntos construimos el Reino que viene. Se trata de implicar nuestra creatividad, ofrecer esfuerzo, dar lo mejor, para que la vida de cada uno llegue a la fecundidad que Dios soñó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu pensamiento es una búsqueda más, y puede ayudarnos a encontrarnos y a encontrar nuestro verdadero camino.