Tus acciones
no deben ser solo correctas, sino también éticas y morales, porque otros te
miran, y lo que haces deja huella.
Señor,
quiero imitarte y tener un corazón capaz de amar al prójimo como Tú nos amas.
Pero, sé que sin Ti nada puedo hacer. Dame la fuerza, sabiduría, paz y voluntad
para, llevándote en mi corazón, amar como Tú me amas.
Si no actuamos con rectitud, podemos escandalizar a personas sencillas, sin criterio propio. Inducir a alguien al error es un pecado muy grave.
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