martes, 14 de julio de 2020

Evangelio Mateo 11, 20-24 Del Santo Evangelio según San Mateo En ...
Muchos alegarán que desconocían esa misión adjudicada con respecto a sus talentos recibidos. Otros se justificarán  manifestando que no conocían la Buena Noticia que Jesús nos anuncia, y otros tratarán de responder esforzándose en las medidas de sus fuerzas y posibilidades.

Sin embargo, la pregunta es, ¿qué harás tú? ¿Utilizarás todo lo que has recibido para tu provecho propio o tratarás de ponerlos al servicio de los demás? No cabe duda que eso dependerá de tu fe. ¿Crees en el Señor, o crees en ti y actúas según tu interés? La trayectoria de tu vida lo descubrirá.

Solo hay dos caminos, fe o incredulidad. Si crees y tu fe es coherente, tu camino será aquel que El Espíritu Santo te irá señalando. Si por el contrario eres incrédulo, tu vida tomará el camino que tus propias ambiciones, pasiones e intereses te vayan sometiendo y esclavizando.

lunes, 13 de julio de 2020

y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí ...
La verdad y la justicia tienen sus detractores que trataran siempre de poner obstáculos a quienes buscan vivirlas y ponerlas en práctica. Y eso lo sabe Jesús que lo advierte a todos aquellos que quieren seguirle para que, cuando lleguen, no se desanimen ni se desilusionen.

Por eso, Jesús anuncia que no ha venido a traer la paz, esa paz que se construye con la mentira, la injusticia y el poder. Esa paz que se apoya en la espada que enarbola la envidia, la soberbia y el deseo de ser más que los otros.

Jesús sabe que su Palabra suscita envidias y odio a todos aquellos que no aceptan la verdad y la justicia y, por el contrario quieren imponer su verdad y la manera de satisfacer sus egoísmos y satisfacciones. Por eso, rechazan el anuncio de la Buena Noticia e imponen sus leyes.

domingo, 12 de julio de 2020

Mateo 13,1-9 - Otras cayeron en tierra buena - Roguemos al Señor
La parábola de la semilla que hoy nos habla Jesús es la correspondiente a la del sembrador, que siembra la semilla – Palabra de Dios – en esa tierra buena que tú has procurado cuidar y abonar en tu corazón. Pero, para que esa tierra se mantenga cultivable necesitas cuidados.

Porque, de no tenerlos puede ser pisoteada y endurecida, de forma que los pájaros se coman las semillas que en ella caigan. O que, por ser tierra poco profunda, sus raíces no consiguen sostenerse y agarrarse para madurar y dar frutos. Hay que tratar de que nuestra tierra sea tierra de cultivo.

Y eso nos exigirá mantenerla suelta y profunda, con disponibilidad de acoger a la semilla que en ella es sembrada – la Palabra de Dios – y abonarla con la oración y los sacramentos, para que dé esos buenos frutos que nuestro Padre Dios, el Sembrador, espera de cada uno de nosotros.

sábado, 11 de julio de 2020

curso de religion
Hemos recibido una tierra fértil y capaz de, bien cultivada y cuidada, dar frutos que nos sirvan para, por la Misericordia de Dios, alcanzar la Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad. Pero, mientras la cultivamos en este mundo nos amenazan muchos peligros.

Nuestra misión consiste en cuidarla, limpiarla, protegerla de todos esos peligros y cuidarnos de que dé frutos. Y los peligros están dentro de nosotros y, para dar buenos frutos tenemos que limpiarnos nosotros primero. Porque, nuestra tierra está en nuestro corazón y, si nuestro corazón está sucio y descuidado, nuestra siembra no dará frutos.

Por tanto, tratemos de dejar nuestra tierra en Manos de un buen Sembrador que sea capaz de convertir nuestra contaminada tierra en tierra buena. Y, de tierra  buena y bien abonada, dar una cosecha de buenos frutos que sean agradables a nuestro Padre Dios.

viernes, 10 de julio de 2020

guardaos de los falsos profetas lobo disfrasado de oveja | Lobos ...
Cuando proclamas tu fe debes tener en cuenta que, no eres tú quien habla, sino el Espíritu Santo - Mc 13, 11 – que te asiste y alumbras para que digas lo que, al respecto tienes que decir. ¿Qué ocurre entonces? Simplemente que tienes que decirlo con confianza y con fe.

Porque, si no estás confiado que el Espíritu te acompaña, te asiste y te da la sabiduría poniendo en tu boca las palabras que necesitas, no estás creyendo en Él. Y eso se traducirá en fracaso o miedo. No debes de preocuparte más allá del temor propiamente humano, porque, lo que tú no sepas ni puedas lo hará el Espíritu Santo.

Por lo tanto, actúa con naturalidad, seguro de la Palabra de Dios y no te esmeres ni esfuerces en hablar de lo que no sabes o no vives. Habla de lo que haces, de tu fe y de la Misericordia de Dios que te acepta tal como eres y te ayuda a ser mejor cada día. Esa experiencia de encuentro con Dios fortalecerá tu fe.

jueves, 9 de julio de 2020

Domingo XXII del Tiempo Ordinario Ciclo A. | Historias de la ...
Ese es el misterio, el Amor de Dios. Pero, más todavía, ¿cómo es posible que cuando me porto mal, incluso cuando le rechazo, Dios siga declarándose mi Padre y amándome igual? Su amor es incondicional  e independiente de mi conducta. Sea bueno o malo Dios sigue siendo mi Padre y buscando la respuesta de mi amor.

Un amor que me ama, independientemente sea buena o mala mi  conducta. Independientemente que yo le acepte, le corresponda o le rechace. Un Dios que no comprendo y que mantiene su compromiso a pesar de la conducta o de la elección que yo haga.

Por lo tanto, se puede decir que tu Padre Dios ha dejado en tus manos la elección de tu salvación. Tendrás Vida Eterna en gozo y felicidad o tendrás vida eterna en sufrimiento, angustia y dolor. Tú decides o rechazas lo que Jesús te propone y también el lugar donde quieres vivir la eternidad. 

miércoles, 8 de julio de 2020

Parroquia San Cristóbal: 2016
No hace falta insistir porque todos estamos de acuerdo que el hombre y la mujer buscan la plena felicidad. No nos valen medias tintas y, aunque aparentemente parece que nos conformemos con medianías, todos queremos alcanzar la plenitud de la felicidad.

Y puede ocurrir que muchos no hayamos tenido experiencia de esa felicidad y necesitemos experimentarla, pero, en este mundo, en el que estamos, no se encuentra esa felicidad que buscamos y, por mucho que insistamos y nos esforcemos nos equivocamos de camino.

La felicidad plena y a la que todos aspiramos está en la Casa del Padre. Así lo dijo San Agustín: "Nos has hecho para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no repose en Ti". Y es que ese deseo de felicidad, al que aspiramos irremediablemente, se nos ofrece en la Buena Noticia.