sábado, 14 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Es evidente que todos buscamos la felicidad. Lo hemos dicho muchas veces y no nos cansaremos de repetirlo. La felicidad es el móvil que nos mueve cada día. Para eso trabajamos, para eso luchamos y vivimos cada día, siempre con la esperanza de ser felices.

Sabemos las dificultades que nos presenta el verdadero amor. Sabemos las rupturas familiares, matrimoniales, entre amigos...etc. Amar, por nosotros mismos, nos será imposible. Ahora, primero amar a Dios, y luego, en Él, podremos amar, como Él nos enseña, a los demás.

Sin embargo, poco a poco nos vamos dando cuenta que esa felicidad, que buscamos no está en este mundo. Entonces, o nos derrumbamos o nos resignamos a vivir como buenamente podamos. Muchos entran en una espiral de malas intenciones y delincuencia donde buscar riquezas y poder para disfrutar esos cuatros días de vida en este mundo. Y perdemos de vista nuestro verdadero destino: ser felices eternamente. Y es que para eso Dios, nuestro Padre, nos ha creado, y ha enviado a su Hijo para anunciárnoslo y enseñarnos el camino. Por nuestra parte sólo nos basta con creer en su Palabra.

viernes, 13 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de mirar, sino de ver lo que realmente hay que ver. Porque, de estar nuestra mirada mal dirigida, veremos cosas que quizás no nos ayuden a ver bien, sino todo lo contrario. Podemos quedar inmersos en la oscuridad, confundidos y mal orientados.

Sé e imagino lo grande de tu Amor. Quisiera, Señor, amarte de la misma forma que Tú me amas, pero me pierdo en las tensiones y pasiones de este mundo. Enséñame, Señor, a amarte como a mí me gustaría, de forma que sin Ti, mi vida no tendría ya sentido.

Es de vital importancia estar bien asesorados y auxiliados. Y buscar ese asesoramiento en el mundo es el peor error que podamos cometer. Porque, el mundo es imperfecto y pecador. Y sostenido en esa actitud está ciego. Y claro, ¿cómo puede guiar un ciego a otros ciegos? La consecuencia es precipitarnos por el abismo. Sólo dejándonos asesorar por el Espíritu Santo – para eso ha venido a nosotros en la hora de nuestro bautismo – podemos encontrar el Camino, la Verdad y la Vida que nos llena de gozo y felicidad eterna.

jueves, 12 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de desesperar ni de darnos por vencidos porque nuestra propia naturaleza se rebele contra nuestros deseos de querer amar a nuestros enemigos. Su reacción es la normal. Necesitamos la acción del Espíritu Santo para que podamos sentir el verdadero amor.

Cada día, Señor, mi vida me reta a caminar a tu lado o abandonarme a las seducciones de este mundo. No permitas que me entregue a las propuestas de este mundo por mucho que me sienta inclinado a ellas. Dame la paz, sabiduría y fortaleza de estar siempre en Ti y a tu lado. Amén.

Porque, amar por interés o correspondencia, es lo mismo que amar por egoísmo. Amo a quien me ama; amo a quien se porta bien conmigo; amo a quien me da y me corresponde; amo a los que piensan como yo; amo a mis amigos…etc. ¿Y a los que no te corresponden? ¿Y a los que no te aman, ni se portan bien contigo? ¿A esos los ama? ¿¡Y tú, ¿te portas bien con tu Padre Dios? Pues, te portes como te portes, Dios te ama.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de creérnoslo o no. Es cuestión de experimentarlo y vivirlo. La bienaventuranza que todos buscamos en este mundo no se encuentra en los bienes, las riquezas o el poder. Se esconde en el amor, y Jesús, nuestro Señor, nos lo ha enseñado con su Vida y Obras.

Si me mantengo firme, Señor, es porque sé y creo que Tú caminas y estás a mi lado. Me acompañas en todo instante y me haces, no sólo sentir, sino también experimentar tu aliento y no sentirme sólo.

No busquemos la felicidad en las cosas de este mundo, tal es la riqueza, el poder, la fama, el placer…etc. Porque, de hacerlo, nunca la encontraremos. La felicidad está dentro de cada uno de nosotros, y consiste en la manera de como compartamos nuestra vida y todo lo que hemos recibido de nuestro Padre Dios. Será el amor y la manera de compartirlo lo que nos hará sentirnos, por la Gracia de Dios, Bienaventurados.

martes, 10 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Es evidente que tanto tú como yo hemos sido elegidos por nuestro Padre Dios. Pues, no venimos al mundo por azar sino por la Voluntad de nuestro Padre que nos ha creado desde el principio. Siempre hemos estado en el Pensamiento de nuestro Padre.

Mi Dios es único e inigualable. Está siempre cerca, disponible y abierto a escuchar mis problemas. Su Misericordia es Infinita; su paciencia ilimitada y su amor un gran compromiso por el que me soporta y espera hasta el último momento de mi vida en este mundo.

En la hora de tu bautismo, como en el mío, hemos recibido al Espíritu Santo. Y no ha sido por capricho o por casualidad. Se trata del Espíritu de Dios que nos acompañará a eso, a cumplir la Voluntad del Padre. Tal y como hizo nuestro Señor Jesús, y a darle utilidad y provecho a los talentos recibidos. Desde esa hora, el Espíritu Santo, no sólo nos defenderá, fortalecerá y auxiliará, sino que nos asistirá a dar empeño y utilidad a nuestros talentos recibidos.

lunes, 9 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

No es cuestión de imponer nuestras ideas o criterios. Simplemente se trata de dejar que los criterios de nuestro Padre Dios hablen desde lo más honde de nuestros corazones. De la misma manera que escuchábamos a nuestros padres cuando éramos niños.

María, Madre de Dios y, por su Gracia, Madre también nuestra. Eres nuestra luz, nuestro camino y nuestra esperanza para, por ti llegar a tu Hijo, y por tu Hijo, nuestro redentor y salvador, llegar al Padre. Padre de Amor Misericordioso que nos invita a compartir su Gloria.

Sin embargo, nuestra realidad es que eso que decimos y creemos no es tan fácil llevarlo a la práctica. Nos cuesta. Hay primero que pasar por una guerra de muchas batallas de cada día. Vencer nuestra soberbia, nuestra ira, nuestro odio y venganza. Superar nuestros egoísmos, nuestros vicios y apetencias, nuestros rencores y, en definitiva, liberarnos del pecado. Y eso sólo lo podemos hacer dejando entrar el silencio en nuestro interior, escuchando la Palabra de Dios y dejándola entrar en lo más profundo de nuestro corazón.

domingo, 8 de septiembre de 2024

PENSAMIENTOS EN EL SILENCIO DE LA NOCHE

Quizás, sin darnos cuenta, y apenas advertirlo estamos sordos y ciegos. Sordos a la Palabra de Dios, y ciegos a sus enseñanzas y testimonios que nos enseña el Camino, la Verdad y la Vida.

No es cuestión de hablar mucho, más bien y mejor, se trata de escuchar más. Hacer silencio dentro de ti, porque ese es el lugar donde está Dios, en lo más profundo de tu corazón. Abre tus oídos, haz silencio y escucha la Palabra que Dios te dice. Encontrarás Camino, Verdad y Vida.

Posiblemente, oímos y vemos lo que no es de importancia ni valor para la Vida Eterna que nos espera. Tenemos los oídos y ojos abiertos a la vida de este mundo y nos dejamos fácilmente seducir por él. Sin embargo, mantenemos cerrados nuestros oídos y ojos a la Palabra de Dios y, ni oímos ni vemos sus enseñanzas y manifestaciones de amor y misericordia. Pidamos al Señor que realmente abra nuestros oídos y ojos para oír y ver su Palabra y la Luz que nos alumbra el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

Posiblemente sucede hoy que muchos se quedan sordos porque cierran sus oídos y ojos a la verdad, a la Palabra de Dios y, al no tener Espíritu de Dios, no oyen ni ven. Abrir tus oídos y tus ojos exigen abrir tu corazón a la escucha de la Palabra de Dios. Es entonces cuando realmente tus oídos y tus ojos quedan abiertos y en disponibilidad de que el Espíritu Santo, que has recibido en la hora de tu bautismo, haga que oigas y veas.

Hay muchos que piensan que sus vidas acabarán cuando se les acabe ésta de aquí abajo. Su grave equivocación es que, no sólo no es que no se acaba, sino que empieza otra, la verdadera vida eterna. Y según hayas vivido ésta, vivirás la otra.