jueves, 30 de abril de 2020

comer su carne | De la mano de María
Jesús ha venido a anunciarnos el Reino de Dios y a darnos la Buena Noticia por la que el Padre quiere darnos la Vida Eterna. Sus Palabras son claras: Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. No hay confusión. Está muy claro.

Ahora, ¿cómo puedo lograr que el Padre me lleve a Jesús, el Mesías enviado? Porque, lo que no debo hacer es quedarme con los brazos cruzados y esperar. Porque, ¿si no me lleva? Es verdad que el Padre ha enviado a su Hijo para salvarnos a todos, pero, ¿por qué dice eso?

Si soy libre para decir ir hacia Jesús o decidir lo contrario, algo dependerá de mi decisión. Si lo hago por mi cuenta, el mundo podrá más que yo, pero, si pido el concurso y la ayuda de mi Padre Dios, todo será diferente. Por tanto, la cuestión es: pedírselo a mi Padre y mostrarle mi interés con mis testimonios.

miércoles, 29 de abril de 2020

Mi Amiguito Jesús: "Yo Soy El Pan de Vida"
La experiencia nos dice que aquellos que se consideran humildes son los que consideran  que pueden aprender de todos, incluso de los que, aparentemente, pueden saber menos que ellos. Por lo tanto, tienen su corazón abierto a toda enseñanza y, por supuesto, a la de Jesús.

Es de suponer que serán estas personas las que están en disposición de recibir la Buena Noticia del Evangelio que se concreta en que Jesús, el Mesías y enviado del Padre, ha Resucitado y nos ha dejado su Cuerpo y su Sangre como alimento espiritual en la Eucaristía.

Ese es el Pan de Vida Eterna que Jesús nos ofrece hoy en el Evangelio. Un Pan que nos devuelve la vida que, irremediablemente, tiene que terminar el recorrido de este mundo para dar paso a la otra Vida donde seremos plenamente dichosos y felices junto al Padre y su Hijo. Amén.

martes, 28 de abril de 2020

Yo soy el Pan de Vida
Lo importante y bueno es lo que perdura. En el fondo de nuestro corazón está encendida la llama de la eternidad. Todos queremos perpetuarnos y, pensando que no podemos, nos proyectamos en los hijos y los recuerdos. Sin embargo, sabemos que todo eso desaparece, incluso nuestros hijos.

Luego, podemos decirnos, ¿de dónde nos viene ese deseo de perpetuidad? ¿Por qué quiero ser eterno? Y, ¿se puede serlo? Hoy, en el Evangelio, Jesús nos dice que sí. Se ofrece como el verdadero Pan del Cielo que, enviado por su Padre, nos dará la Vida Eterna que buscamos.

La promesa está hecha, y en Él todo lo profetizado se ha cumplido. Luego, eres tú ahora quien decide. Él nos ha dicho: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed». Ahora lo único que hace falte es que tú lo creas.

lunes, 27 de abril de 2020

RCCES DIOCESIS DE PAPANTLA
Jesús se da cuenta que, después de la multiplicación de los panes y de saciar su hambre, la gente se olvida de la intencionalidad con que Jesús lo hizo. Quieren más y solo piensan en saciar su sed y hambre material de las cosas de este mundo. En el fondo buscas saciar sus necesidades.

No captan el mensaje de que Jesús es el Pan de la Vida, de la verdadera y única vida, porque, todo lo de aquí abajo perece. Estamos distraídos también nosotros y debemos preguntarnos si buscamos a Jesús con el propósito de solucionar nuestros intereses poniendo eso lo primero en nuestros corazones.

Quizás, ese fuego y ese amor primero que experimentamos hace ya algún tiempo se hayan ido apagando con los fuegos artificiales de este mundo. Y nos hayamos quedados estancados y establecidos en una parálisis que no nos deja crecer encandilada por las apetencias de este mundo. Pensemos que lo verdaderamente importante no está aquí abajo, sino que nos viene de arriba.

domingo, 26 de abril de 2020

Caminar con Jesús Lc 24,13-35 (PAA3-14) | Camino de emaus, Dibujos ...
Como los de Emaús, yo también me he ido. Y no a través de un simple y corto camino, sino largos años sin volver a pisar tus umbrales Jerusalén. Por eso, comprendo a los de Emaús y, por eso, conozco bien lo que nos sucede en circunstancias parecidas.

Mi experiencia me ha enseñado a que la vida o el camino que quieras recorrer, si lo haces sin el Señor, pierde todo su sentido. Y es que sin Él, la oscuridad está siempre presente y no hay escapatoria. Por una razón muy sencilla, porque el camino solo se puede recorrer con Él.

Eso fue lo que me ocurrió a mí. Sin lugar a duda que hay momentos buenos, hermosos y hasta idílicos, pero caducos, perecederos y de vuelta a lo mismo. Eso no es un camino de felicidad. Lo que no es eterno muere, y si la felicidad que puedas encontrar no es eterna, es basura.

sábado, 25 de abril de 2020

Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación ...
Jesús prepara a sus apóstoles para esa misión. Id al mundo entero y proclamar la Buena Noticia, que no es otra que la del amor. Amar tal y como el Padre nos ama y el mundo será un verdadero paraíso. Pero, podemos preguntarnos, ¿por qué no es así? Y la respuesta la encontramos en la actitud y actuación de los hombres.

Los hombres que siguen pensando que sus proyectos y planes son los mejores y los que le van a dar esa felicidad y eternidad que buscan. Apoyan sus esperanzas y felicidad en el dinero y el poder, y a pesar de la experiencia que han acumulados a lo largo de los años, siguen con los ojos vendados y sin enterarse de nada.

Jesús, que sabe la debilidad del hombre ante las tentaciones, no nos ha abandonado, sino que se ha quedado entre nosotros en la Eucaristía para dársenos en alimento y fortaleza espiritual y, de esta manera, vencer las tentaciones que se nos presentan en nuestro camino que pretenden alejarnos.

viernes, 24 de abril de 2020

Lectio Divina Domingo XVII del T.O. (Jn 6,1-15) | Biblia y ...
Si en las familias hay enfrentamientos y divisiones, ¡cuánto más será en otras sociedades, asociaciones y colectivos! La fidelidad cristiana encuentra su mayor expresión en el amor. El amor es la esencia de la unidad de los hombres y mujeres, y con él, el artífice de la paz del mundo.

Pero, sostenerse en el amor entre los demás es tarea ardua y difícil, hasta el punto que la mayor dificultad en el amor es sostenerse unidos en actitud fraterna. Y eso es lo que Jesús quiso que los apóstoles aprendieran a lo largo de los tres años que le acompañaron. La multiplicación de los panes como otras muchas ocasiones deja entrever esa preocupación de Jesús.

Porque, al final, lo que prevalece y sobresale es el amor a los demás. Será solo de eso de lo que seremos juzgados, del amor a los demás, y sólo podemos lograrlo estando cercanos y en medio de los demás. Por lo tanto, acercarnos en disponibilidad de preocuparnos por el bien de ellos, que es amarlo, es lo hay que hacer y aprender.